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domingo del tiempo ordinario - Sr. Camino

Année liturgique 2012-2013 [C]

Descubre la llamada de Dios allí donde estás

Nos encontramos ante un pasaje muy conocido y rezado, pero antes de profundizar en él, vamos a situarlo en el conjunto del evangelio de Lucas, buscando ciertas claves que nos ayuden a encontrar nuevas luces. Este texto se encuentra dentro de la narración que hace Lucas sobre el ministerio de Jesús en Galilea, antes de emprender el camino hacia Jerusalén. En esta parte se nos muestra quién es Jesús y qué hace. Justo antes de nuestro pasaje, Lucas nos había contado cómo era un día en la vida de Jesús : una jornada en Cafarnaún. Jesús enseña (Lc 4, 31), cura (Lc 4, 33-41) y, aunque Lucas no nos lo especifique, sabemos por Marcos que reza (Lc 4, 42 ; par. Mc 1, 35). Con ello, nos queda hecha la presentación de Jesús para que podamos entender la prontitud con que los discípulos responden a la llamada de Jesús.

Adentrándonos ya en nuestro pasaje, lo primero que llama la atención es la multitud que se agolpa alrededor de Jesús, ya que no lo hace buscando ser curado, sino escuchar la palabra de Dios. Jesús les enseña primero, pero no se queda sólo en eso. La palabra de Dios es activa, viva y eficaz. Jesús invita a Pedro, que le ha dejado la barca y le ha escuchado, a fiarse de él y volver de nuevo a donde había estado bregando toda la noche. No le pide que vaya hacia un nuevo sitio, hacia algo que desconoce, sino al lugar que Pedro conoce tan bien y que es su realidad de cada día.

Pedro responde desde una actitud de confianza, constata la realidad, pero se fía de la palabra de Jesús, “fiado en ti, me meto en la refriega” (Sal 17,30). Ante esa actitud de Pedro, Jesús puede realizar el milagro. Pedro ve lo que sucede y cae de rodillas ante Jesús. Ve la salvación y queda sobrecogido por el temor ante Dios. Dichos verbos aparecen unidos en la tradición bíblica. Los israelitas, después del paso del Mar Rojo, al ver la salvación de Dios realizándose, temieron al Señor (cf. Ex 14) ; ante Samuel, temen y se preparan para ver la salvación que viene (cf. 1 Sm 12, 16-18). La expresión que sale de sus labios recoge la experiencia de todo creyente ante lo sagrado, como Isaías ante la presencia de Dios (Is 6, 5), ¿cómo no recordar que no se puede ver a Dios y quedar con vida (Ex 33, 20) ? Sin embargo, a ese temor le acompaña una confesión : Señor. Pedro pasa de reconocer a Jesús como maestro a llamarle Señor, título propiamente post-pascual, que le señala como Señor de la vida y la muerte, de la historia en su conjunto, que entra en ella desbordando espacio y tiempo. Dicho título le pone directamente en relación con Dios. Pedro reconoce a Jesús como Dios hecho hombre, reconociéndole su actuar en la historia.

Jesús le responde con una de las frases más repetidas a lo largo de toda la biblia : “No temas”. La encontramos al comienzo de las apariciones del resucitado, pero también ante la manifestación de Dios a hombres y mujeres de todos los tiempos : Abraham (Gn 26,24), Jeremías (Jr, 26, 28), Zacarías (Lc 1,13), María (Lc 1,30… La expresión “desde ahora” resalta fuertemente en griego, implicando una fuerte crisis en la vida de Pedro. Esa misma expresión aparece en el Magnificat, señalando un antes y un después (Lc 1, 48b), y en el pasaje de la mujer adúltera : “en adelante…” (Jn 8, 11). Jesús ve no sólo la realidad actual de la persona que tiene delante, sino la potencialidad que lleva dentro de sí, aquello a lo que está llamada, el sueño de plenitud que Dios tiene para ella.

A diferencia de los otros evangelios, Lucas termina el pasaje con la afirmación tajante de que lo dejaron todo, no sólo las redes. De esta forma se nos muestra la condición del discípulo para Lucas, es decir, aquel cuya actitud primordial es la del desprendimiento, la renuncia total para seguir mejor a Jesús.

Pidamos al Señor que nos abra los ojos de la inteligencia para ver nuestra realidad concreta de forma nueva, desprendiéndonos de nuestras ideas preconcebidas, de nuestro “saber” dónde encontrar a Dios, para dejar que actúe en nuestra realidad concreta. Pidámosle sentir su voz diciendo “no temas, en adelante…”, y bajo su palabra, poder lanzarnos a la misión que nos encomienda, hoy, en nuestro lugar específico, porque para Él, y con Él, nada hay imposible.

Camino Lescún, ra
España

 


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