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domingo del tiempo de Pascua - Sr Cristina-Maria

Année liturgique 2012-2013 [C]

VENGO, una promesa
VEN, Señor Jesús, la gran tarea de nuestra vida interior.

Estamos llegando al final del tiempo de Pascua. Este tiempo de gozo pascual nos ha ido llamando sin cesar a entrar en la alegría del Resucitado. Hemos ido pidiendo la gracia de alegrarnos con El sabiendo que participar de su gloria y de su alegría supone participar también de su entrega total al Padre y a los hermanos. Ahora llega el momento de hacer memoria del éxodo de Jesús : “Salí del Padre y vuelvo al Padre…” Esta vuelta al Padre, el Hijo no la realiza sólo sino que lleva con El a toda la humanidad de todos los tiempos. Para todos, como un día lo fue para el mártir San Esteban, se nos abrirán definitivamente las puertas de la gloria para participar, esta vez no solo de la alegría del Hijo, sino de la plenitud de Vida con la que el Padre quiere colmarnos por su Espíritu.

Durante este tiempo de Pascua, la liturgia nos ha ido proclamando las visiones esperanzadoras finales del Apocalipsis. Hoy el texto que se proclamará culmina en un diálogo entre Cristo y el cristiano. Jesús se presenta como el que es : Alfa y Omega, principio y fin. El renuevo y el vástago de David, la estrella luciente de la mañana. Se presenta como el que Viene : VENGO… y se nos entrega en estas palabras una promesa. Y el Espíritu y la novia – su Iglesia, nosotros, hombres y mujeres de fe de todos los tiempos - entramos en el diálogo para clamar : Señor Jesús, VEN. Y el Cristo pascual nos mantiene en el clima de la promesa : El que tenga sed y quiera, que venga a beber de balde el agua de la vida. Y el que atestigua esto, el que dice que el que promete es fiel y que no desmentirá su palabra, responde : “Sí, vengo en seguida”.” Todavía no es el final, por eso necesitamos anclarnos en la verdadera esperanza : Amén, ¡Ven Señor Jesús ! Ya pero todavía no, la dinámica pascual de la vida sigue, hasta que Cristo se forme en nosotros, dice Pablo. Pero anhelamos que el aún no se convierta en el ya definitivo y total del Cristo Resucitado :

El domingo VI de Pascua, nos decía Ana Alonso en su comentario, se nos proponía el capítulo 14 de Juan : Y este capítulo, decía, tiene un protagonista preeminente, el Padre. En la relación del Padre y el Hijo se introduce al Espíritu que recibe el nombre de Paráclito. Son textos evangélicos que nos abren al Misterio de Dios, Uno y Trino. Los discípulos a los que Jesús se está dirigiendo, y por ende a nosotros hoy, quedan anclados en el seno de Dios comunión, de Dios Trinidad. Estamos ante una parte del discurso de Jesús de la cena de despedida, de la cena Pascual.

Hoy, ya al final de sus palabras, Jesús ora por nosotros haciendo más intensa aún esa realidad del Ser Trinitario de Dios. Lo que son ellos, los tres, Jesús quiere que lo seamos también nosotros y que vivamos algo de lo que ellos viven en este misterio de comunión : Padre, Tú estás en mí, y yo e ellos. Que al estar yo en ellos, den testimonio de tu Amor encarnado. Que reciban ese Amor sin cesar para que conozcan interiormente lo que es vivir desde Ti, como yo, Padre, he vivido desde Ti, en Ti, por Ti. Que tu vida en ellos se vaya haciendo cada vez más interior para que vaya manifestándose al mundo la vida que está en ellos, en cada ser humano, pues somos morada tuya. Que estén unidos con el mismo amor que nos une a nosotros. Que el Espíritu les lleve a comprender el gran misterio, la gran realidad que llevan en vasos de barro. La vasija es frágil. Lo que está dentro es inconmensurable y fuente de gozo sin límite.

Como cristianos, exclamamos. “¡Ven, Señor Jesús ! (Ap 22,30). Y él nos responde : “Yo vengo en la medida en que vosotros venís a mí” : Nuestro venir a él pasa por vivir del modo como él vivió, dejando que se siga encarnando en nosotros. Vamos hacia El-que-viene. Así se va gestando el Cristo interior y vamos siendo engendrados como prolongación suya en el desarrollo del cosmos y de la historia, acercando esos cielos nuevos y esa tierra nueva que laten en la calidad de nuestro existir. (Javier Melloni, s.j. El Cristo interior)

VENGO, una promesa
VEN, Señor Jesús, la gran tarea de nuestra vida interior.

Cristina María, r.a.
Málaga


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