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Tercer Domingo de Pascua - Sr Cristina María

Année liturgique 2018-2019 [C]

Cristo ha Resucitado… Nosotros somos testigos


La liturgia del tiempo pascual es una liturgia de anuncio, de cumplimiento de las promesas y de testimonio : Cristo ha Resucitado según las Escrituras y nosotros somos testigos de ello. La primera lectura de este tercer Domingo de Pascua es fiel testigo de ello. Los apóstoles, pasando incluso por la desobediencia a los jefes, anuncian la Resurrección del Señor y el Espíritu, y ellos mismos, son testigos de esta Buena Noticia.


El camino de la Iglesia es un camino de acompañado de luz y de tinieblas desde su origen : va creciendo entre el favor de Dios del que goza la primera comunidad cristiana (Hechos 5, 14-16) pero aumenta también la oposición violenta de las autoridades judías que llegan incluso a la persecución, a los arrestos, los interrogatorios y a las amenazas. En medio de estas dificultades resplandece cada vez más la obra del Espíritu Santo en los apóstoles (cfr. Lectio Divina, Ed. Verbo Divino, vol. 4, p. 144-45)


A pesar de la oposición, los apóstoles actúan con libertad y parresía, mensaje y testimonio que nos ofrece la primera lectura. Desde el inicio la Iglesia será una Iglesia en salida, dispuesta a anunciar la Buena Nueva de la Resurrección pase lo que pase : “Hay que obedecer a Dios ante que a los hombres”.


El Papa Francisco en su Encíclica Gaudete et Exultate insiste en un anuncio valiente de la Buena Noticia, ese empuje evangelizador, esa fuerza interior en el anuncio de la Buena Noticia que deja una marca en este mundo. Para que esto sea posible, Jesús viene a nuestro encuentro : No temáis, Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo. Y el Papa Pablo VI mencionaba entre los obstáculos de la evangelización precisamente la carencia de parresía : la falta de fervor es tanto más grave por cuanto que viene de dentro.


El texto del Apocalipsis de la Liturgia de este Domingo presenta una escena majestuosa y terrible. Dios está sentado en el trono y tiene en su mano un Libro sellado de sus designios inescrutables, pero nadie puede abrirlo. Un Cordero inmolado, un Siervo entregado por el bien de todos abrirá el libro en una Liturgia solemne que abarca el mundo entero y que alaba a Dios y a su Hijo, Cristo el Señor, nuestra Pascua por la que nos ha llegado la nueva vida. Cielo y tierra se unen para cantar el ¡¡¡Aleluya !!!


El texto del Evangelio de este Domingo es el encuentro de Jesús con Pedro. Jesús retorna a los suyos sin pedir cuentas de nada, sin reproche alguno, viene con la Paz,
 -Shalom- una paz que es favor de Dios, benevolencia, compasión. Y retorna a Pedro. Y el que le negó se siente interrogado por el amor : ¿Me quieres ? Y ahora es cuando empieza el seguimiento de Pedro y también el nuestro cuando Pedro reconoce – y nosotros reconocemos – que el Señor es el que ha dado su vida por todos, por cada uno de nosotros, y nos vuelve a llamar : ¡Paz contigo ! Ahora eres tú quien tienes que ser para los demás lo que yo he sido para tí : amor y misericordia. Sé para los demás pastor a imagen del Único Pastor, dador de Vida, de su vida, y acoger la Vida sin cesar que Jesús te entrega, que El, el Resucitado, nos entrega. Jesús invita a Pedro a seguirle por este mismo camino, comienza un nuevo seguimiento, un nuevo discipulado : Seguir a Jesús todos los días de su vida dando Vida, entregando la vida. Y también nos invita a nosotros.


Sr Cristina María, r.a.
Madrid, España

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