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Tercer Domingo de Adviento (2019)

Année liturgique 2018-2019 [C]


 

Tercer Domingo de Adviento (2019)


Sed fuertes, no temáis

Nos vamos acercando hacia la Celebración de la Navidad con el mensaje que cada día nos trae el Liturgia de este tiempo tan especial del Año Litúrgico. La liturgia de este tercer domingo de Adviento subraya de modo particular la alegría por la llegada de la época mesiánica. Se trata de una cordial y sentida invitación para que nadie desespere de su situación, por difícil que ésta sea, dado que la salvación se ha hecho presente en Cristo Jesús.
El texto del Profeta Isaías nos presenta la imagen tan típica de este tiempo que es el Desierto en espera de la lluvia. Al Desierto le llega la hora de florecer y el pueblo canta y salta de júbilo por la cercanía de la nueva vida que le llega. Ya empieza a resonar que lo que llega es la Gloria del Señor y, con ella, su presencia bondadosa, la realización de las promesas : Todos los pueblos van a poder contemplar esa Gloria del Señor manifestada a través de un Niño, JESUS de Nazaret. Esta Buena noticia es para todos los pueblos, traspasa fronteras, entra por todas las puertas. Es la alegría que canta el profeta Isaías en la primera lectura. Alegría y gozo de esa transformación que de la estepa en jardín, transformación que es posible por la llegada del Señor. Mirad a nuestro Dios… ¡Viene ! Dios es fiel a sus promesas y el Salmo 145 canta esta fidelidad. No hay que temer
Santiago, en su carta, a la luz de la venida del Señor, anima a hacer más honda y vital la “espera”, profundizar en esa espera que marca toda nuestra vida. Y nos da algunos consejos para vivir esta espera y en esta espera.
Mateo, en su Evangelio, presenta esta pregunta que los discípulos de Juan hacen a Jesús : “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro ?”. Juan está en la cárcel y oye hablar de Jesús. Estaba convencido de que el Mesías inauguraría el Reino de Dios y quiere comprender el Proyecto de Dios. A la pregunta de Juan a Jesús por medio de los discípulos de éste, Jesús contesta : “Id y decid a Juan lo que estáis viendo y oyendo…” Juan había oído hablar de otro tipo de Mesías. También en él, en Juan, hay una conversión que realizar. Los tiempos son nuevos y Jesús viene a inaugurarlos. Juan era profeta, era importante para la gente, pero no era más que un precursor. La grandeza del discípulo es la de quien ha conocido el don de Dios que se manifiesta plenamente en Jesús.
El Señor viene en persona. Éste es el motivo de la alegría, éste es el motivo de la fortaleza. Es Dios mismo quien viene a rescatar a su pueblo. Es Dios mismo quien se hace presente en el desierto y lo hace florecer. Es Dios mismo quien nace en una pequeña gruta de Belén para salvar a los hombres. Es Dios mismo quien desciende y cumple todas las esperanzas mesiánicas. Admirable intercambio : Dios toma nuestra humana naturaleza y nos da la participación en la suya, la naturaleza divina.


 

Cristina María, r.a.
Comunidad de Santa Isabel - Madrid


 

Textos del día :
Primera lectura : Is 35, 1-6.8.10 Salmo 146
Segunda lectura : Sant 5, 7-10
Evangelio : Mt 11, 2-11


 

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