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Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo - Sr Ana Alonso

Année liturgique 2018-2019 [C]

Este domingo celebramos el Cuerpo y la Sangre del Señor. Con la ayuda del Espíritu Santo volvemos a pasar por la memoria agradecida de nuestro corazón la entrega de Jesús en la cena de despedida y en cada Eucaristía.
Estamos ante un relato que nos presenta la multiplicación de los panes, estamos ante un suceso que es relatado por los cuatro evangelistas, lo que nos da una idea de lo impresionante que resulto este hecho en aquel momento. A la vez que podemos decir que es uno de los milagros de Jesús que más testigos presenciaron según el texto de Lucas 5000 hombres.
En el Evangelio asistimos a una lección de Reino de Dios impartida por el Hijo de Dios. Si nuestros ojos abrumados por las prisas se detienen y leen despacio descubrirán como el Señor nos cuida. Jesús está hablando al gentío había mucha gente desde el principio del relato. No es que cuando aparezca el pan, aparece la gente. La muchedumbre estaba desde el comienzo escuchando a Jesús. Además de enseñar, el Maestro cura. Jesús sana el Cuerpo y el Alma. En el transcurrir del día, llega la tarde y se acerca la noche. A los discípulos les entra un miedo comprensible “qué pasa con tanta gente, qué vamos a hacer con ellos, qué les vamos a dar de comer”. Y Jesús, en su respuesta, les desconcierta ; “dadles vosotros de comer”. Jesús no los despide con las manos vacías. Y ellos le contestan que no pueden, que son multitud, y le dan cuenta de la precariedad de sus posesiones. Tienen cinco panes y dos peces. Y se les ocurre que se pueden poner de camino e ir a comprar algo más. Los discípulos en medio de su desconcierto de no saber muy bien qué hacer, escuchan a Jesús que les dice que le digan a la gente que se recueste en el campo por grupos de unos cincuenta. La muchedumbre escuchó a Jesús, y le obedeció, se sentaron. A continuación aparecen cinco verbos : “tomar, alzar los ojos, bendecir, partir y dar”. En estos verbos Lucas nos recuerda la institución de la Eucaristía y el compartir. Los discípulos afrontaron su precariedad de comida confiando en Jesús. Jesús confío el pan a la bendición del Padre. Una vez bendecido y partido se lo dio a los discípulos para que lo repartieran. ¡La cadena de ida y vuelta de la tierra al cielo es impresionante ! Podemos fijar nuestros ojos en cómo actúa Jesús mira al Padre y a los hombres en una mirada de amor.
El Evangelio de esta fiesta nos deja también un gran signo : todos comieron y se saciaron. Y Además ¡sobraron cestas enteras ! La precariedad y la escasez en manos de Jesús es diferente, está alumbrada y bendecida por él. Él la toma en sus manos y le insufla aliento de vida y esperanza. Pero se la tenemos que confiar. Cuenta con nosotros para repartir el pan, para dar de comer a la multitud, para cuidar de los que están próximos a nosotros. El pan que recibimos en cada Eucaristía mueve al cristiano a afrontar, a rezar por los problemas de la gente de modo diverso, no desde afuera, sino desde dentro. Debe ayudarnos a los cristianos a que nos preocupemos de las necesidades concretas de nuestros prójimos.

Tomamos del papa emérito Benedicto XVI esta bonita petición “Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte” y le sumamos esta otra petición que sepamos transformarnos en el Pan que recibimos en cada Eucaristía. No podemos comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Cristo si no estamos dispuestos a comulgar con las necesidades de los hermanos. No podemos comulgar con el Cuerpo y la Sangre de Jesús sin que tenga consecuencias en nuestra vida. ¡Ayúdame a partirme y repartirme !
Para terminar, podemos rezar : "Panis Angelicus" : Panis Angelicus es uno de los cinco himnos escritos por Santo Tomás de Aquino para la Fiesta de Corpus Christi como parte de la liturgia completa de la Fiesta, incluyendo oraciones para la Misa y la Liturgia de las Horas. 

Panis angelicus
fit panis hominum ;
Dat panis coelicus
figuris terminum :
O res mirabilis !
manducat Dominum
Pauper, servus, et humilis.
Te trina Deitas
unaque poscimus :
Sic nos tu visita,
sicut te colimus ;
Per tuas semitas
duc nos quo tendimus,
Ad lucem quam inhabitas.
Amen.

El pan de los ángeles
se convierte en pan de los hombres ;
El pan del cielo termina
con todas las prefiguraciones :
¡Oh, cosa admirable !
Come a su Señor
el pobre, siervo y humilde.
Te rogamos a Ti,
Dios, uno en tres,
que así vengas a nosotros,
como a ti te damos culto.
Por tus caminos guíanos
adonde anhelamos,
A la luz en la que moras.
Amén
 
Mosaico Basílica de San Apolinar el Nuevo, Rávena, milagro de los panes y los peces, (año 526). Basílica construida por orden del rey ostrogodo Teodorico el Grande .

Ana Alonso, r.a.
Asunción Cuestablanca


Lectura del evangelio de San Lucas 9, 11b-17

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