Vous êtes ici:

Solemnidad del Corpus Christi - Sr. Asuncion

Année liturgique 2011-2012 [B]

¿Por que lo divino se empena entener un cuerpo y un contexto ?

La historia de la alianza, la historia de amor de Dios con su pueblo a lo largo del tiempo, está jalonada por momentos claves en los que se ratifica y consolida la experiencia vivida, la historia relacional de dos seres, en este caso, Dios y su pueblo. Es una historia de salvación.

Cada uno de esos momentos marcan diferentes etapas que indican profundización de un proceso vital, que se hace cada vez más real (por utilizar expresiones que nos hablen de esta fiesta : “Presencia real”), cada vez más cercano y personal, que cada vez se manifiesta de una forma. Hasta llegar a tomar la expresión de la entrega del propio ser a través del cuerpo y de la sangre, expresión totalizadora de la vida, del ser, de la persona.

Esta fiesta de hoy nos habla de donación absoluta, de cuerpo entregado y compartido. Tiene un sabor de entrega. 

En el texto del Exodo que se nos propone hoy concluye la alianza sinaítica cuya preparación había empezado el Ex 19. En ella el Señor se hace el Dios de Israel y este se convierte en el pueblo del Señor.

Esta alianza se expresa en ritos :

  • el de comunión(v.5) por el que se ratifica la decisión de pertenencia, la opción de permanecer en amistad con su Señor. Se rehace y se restauran la paz y la armonía en la alianza.
  • el rito de la sangre (v.6-8) acentúa el anterior. Al ser la sangre la sede de la vida, y el altar representar la divinidad, el gesto de la aspersión de la sangre sobre el pueblo y sobre el altar, simboliza la comunión vital entre Dios y las tribus de Israel. Una misma vida circula en adelante entre ambos. Un pacto de sangre los une en una existencia de fidelidad y de amor.

Esta alianza que nace en un contexto, en una tierra y en un momento, llamada la del Sinaí es imperfecta, limitada y provisional. No obstante a partir de aquí se vislumbra la la sed de otra ilimitada, perfecta y definitiva que es la sellada por la sangre de Cristo, el Hijo (Mc 14,24).

La carta a los Hebreos en el pasaje que hoy nos ofrece, Cristo es presentado “sacerdote de bienes definitivos” el portador de la presencia de Dios en El. Su cuerpo es el “tabernáculo no hecho por manos humanas”, el espacio habitado que contiene al Amor, que está sellado por las huellas del amor. Con la ofrenda de su vida, con su cuerpo entregado y donado, nos une, nos vincula total y definitivamente con Dios.

El relato de Mc 14,12-16 consuma la pascua judía, la supera. Consuma la liberación y la alianza. Nos habla de la plenitud de una amor encarnado, que decide permanecer y seguir entregándose hasta el límite de la donación. 

Cuando en el siglo XIII se instituye esta fiesta en la Iglesia Latina, cuando se deja de distribuir la comunión con el vino consagrado por razones practicas, los teólogos necesitaron formular que en cada una de las especies ya estaba la presencia eucarística de Cristo. Desde entonces la hemos llamado y la seguimos llamando Fiesta del “Corpus”. Es la expresión popular de la manifestación del amor por medio del Cuerpo entregado.

En esa misma época el pueblo creyente requiere que el celebrante levante el Pan Consagrado para adorarlo y posteriormente se instituyó la Adoración del Santísimo como un modo de visualizar el amor. De igual forma, surgen las procesiones con la Custodia por las calles tan propias de otros momentos en los que se expresaba la fe y el amor de forma pública.

Todo ello nos habla de permanencia, de visibilización del amor, de modos de expresar la fe y el amor. Nos hablan de ritos de expresión que sellan pactos y crean comunión. En cada tiempo han sido y son diferentes.

Dios se ha empeñado en tomar un cuerpo, de hacerse uno de nosotros en la Encarnación. De permanecer con nosotros en la Eucaristía. De expresarse mediante manifestaciones, rostros y nombres que nos hablan de El. Que nos dejan sabor a El y que nos abren siempre a un hambre y sed de su Cuerpo y Sangre, de su Vida, de su Amor. En definitiva a un deseo de comunión con El.

Ascensión González Calle
Provincia de Ecuador Chile. 

À voir sur le web

Dans la même rubrique


Ajouter un commentaire



Informations légales

Ce site est édité par "Religieuses de l’Assomption" :

Ecusson
  • Religieuses de l’Assomption - 17, rue de l’Assomption 75016 Paris - France
  • Tél +33 (0) 1 46 47 84 56
  • Fax + 33 (0) 1 46 47 21 13

S'inscrire à l'info-lettre