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SAGRADA FAMILIA : Jesús, María y José

Année liturgique 2018-2019 [C]
Primera lectura del libro del Eclesiástico (3, 2-6. 12-14)
Abre, Señor, mi corazón a la escucha de tu Palabra, que tu Espíritu de entendimiento acalle las voces interiores y tu Palabra me inunde. Concédenos, por tu Espíritu, que broté el agradecimiento por la Sagrada Familia de Nazaret como maravilloso ejemplo de bondad y de amor.

Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Libro de la Sabiduría de Salomón y Eclesiástico son libros sapienciales. Y la primera lectura de este domingo está tomada de uno de estos libros, del Ben Sirá o Eclesiástico y tiene como objetivo enseñar de manera práctica como vivir bien. El autor es un tal Jesús Ben Sirá, un “sabio” israelita que vivió en la primera mitad del siglo II antes de Cristo.

El contexto histórico nos puede servir de gran ayuda para entender que en la época que fue escrito el libro el pueblo vivía una situación de opresión. Los seléucidas ocupaban y dominaban Palestina e intentaban imponer a los judíos, con violencia, la cultura helénica. Muchos judíos del pueblo seducidos por la nueva cultura griega abandonaban los valores tradicionales y la fe de sus padres. Es por este motivo que la identidad cultural y religiosa del Pueblo de Dios corría serios riesgos.
En tan pocos versículos como tiene la lectura llama la atención que el verbo honrar se repite cinco veces a lo largo de todo el texto. Esta expresión nos retrotrae al Decálogo del Sinaí, al cuarto mandamiento de la Ley de Dios “honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20,1-2). La lectura va enumerando los beneficios que reciben los hijos al honrar a sus padres : expiar sus pecados, acumular tesoros, será escuchado en su oración y tendrá larga vida. Todo lo que proporciona el honrar a los padres es bueno. Al lector y orante le da otro consejo que no desprecie a su padre cuando la vejez merme sus posibilidades. La compasión hacia el padre no será olvidada por parte de Dios, es más será utilizada para ayudar a reparar los pecados. 
Honrar a nuestros padres se puede traducir como “dar autoridad” y “dar importancia”. En definitiva, es darles el debido valor. Son los instrumentos de Dios y la fuente de vida de la que hemos sido herederos. Al amar a Dios amamos a nuestros padres, ellos han sido colaboradores en el plan de Dios para cada uno de nosotros. De ellos hemos recibido además del don de la vida, los cuidados, la educación, la fe y la libertad para elegir nuestro sentido de la Vida. Somos su mejor obra, los hijos son el fruto de sus sueños y sus desvelos. Si hacemos caso al refrán que dice que es de bien nacidos ser agradecidos. Debemos estar siempre agradecidos por toda la herencia vital recibida de nuestros padres. Respetarlos, cuidarlos y quererlos forma parte de la obediencia a la ley del Señor que llevamos escrita en nuestros corazones. 
Pensemos orantes, admirados y llenos de acción de gracias el hecho de que el mismo Hijo de Dios se encarnó y Dios Padre escogió una madre a María y un padre José como familia para su Hijo ; verdadero Dios y verdadero Hombre.
Podemos terminar nuestra oración rezando por todas las familias que conocemos, por la nuestra agradeciendo todo lo que han supuesto de herida y bendición en nuestra propia historia. Por las familias que tienen dificultades y por las que están comenzando a serlo, por aquellas que son fruto de nuestras búsquedas en la misión encomendada…
En la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia, publicada en abril de 2016, el Papa Francisco incluyó una hermosa oración dirigida a la Sagrada Familia. Este es el texto completo de la plegaria del Santo Padre :
Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división ;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén.     

Hermana Ana Alonso, RA - Provincia de España

Imagen : Sagrada Familia de Jesús de Percebal. 

                  

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