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París, 13 de octubre 2007

France

Celebración de Acción de Gracias por la Canonización de Santa María Eugenia de Jesús París, 13 de octubre 2007

Hace justo una semana terminábamos en París la celebración de Acción de gracias por la canonización de Santa María Eugenia de Jesús. Ya nos vamos acostumbrando a llamarla así. Esta celebración tan esperada fué una repetición, en París, de la de Roma en el mes de Junio. Si en Roma el Icono de Santa María Eugenia de Jesús formaba parte de la Plaza de San Pedro, el mismo Icono, esta vez, presidía el altar central de la Catedral de Nuestra Señora de París. Aquella que un día salía de la Catedral profundamente convertida y decidida a dar todas sus fuerzas, mejor, todas sus debilidades, a esa Iglesia que aún no conocía, hoy estaba allí con su rostro transfigurado, acogiéndonos e invitándonos a recorrer como ella lo hizo, un camino de santidad, de conversión contínua a Jesucristoy a su Evangelio.

Pero empecemos desde el principio. Esta celebración fué preparada particularmente por la Provincia de Francia en unión con el Consejo general y la comunidad de Auteuil. La Provincia había hecho coincidir esta celebración con un Congreso de los Colegios de Francia (se celebran cada tres años si mal no recuerdo). Hermanas de todas las comunidades de la Provincia y de Auteuil, colaboradores y amigos, comunidades educativas (padres, profesores, personal de los centros, alumnos), Antiguas alumnas, Laicos Asunción, miembros de las cuatro familias de la Asunción... todos estaban bien representados. Al parecer había unas 4.000 personas inscritas.

Participaron también representaciones numerosas de Italia, Europa del Norte (Bélgica y Dinamarca) y Estados Unidos. Inglaterra y España también estábamos representadas aunque con una representación menos numerosa. De nuestra Provincia : de Auteuil, Pilar, Victorina y Olvido ; María José y Camino del Noviciado, y yo por la Provincia.

En esta celebración se volvió a revivir la experiencia de Roma. La Provincia de Francia, que se encargó de esta celebración, como os decía antes hizo coincidir un Encuentro de los Colegios de Francia con la Celebración de Acción de Gracias. En este Encuentro o Forum de los Colegios, alumnos y educadores trabajaron e intercambiaron una pregunta ¿Qué es una vida lograda ? La presencia de muchos alumnos dió una nota joven a los diferentes actos. Los alumnos prepararon también una extraordinaria representación a cargo de Daniel Facerías, una comedia musical sobre la vida de María Eugenia de Jesús : Una estación del amor. Fué interpretada por jóvenes de Bondy y de Lübeck.

El día 13, a las 9 de la mañana, el jardín de Auteuil estaba lleno de alumnos, familias, amigos. Era el momento de ponerse en marcha para vivir cada minuto de este día. Era el día que el Señor nos daba para ir tras las huellas de Santa María Eugenia en París. Cientos de personas empezamos a marchar tras las huellas de una santa. ¡Cuántas veces he hecho este mismo recorrido ! Pero esta vez era distinto pues iba tras las huellas de una santa, siguiendo sus pasos que la llevarían un día a la santidad. Camino que se resume en una palabra : fidelidad al proyecto de Dios sobre ella, una fidelidad vida día tras día. Fidelidad que arranca de un momento de gracia : la gracia de la convesión, en la Catedral de Notre-Dame ; conversión que hace nacer en María Eugenia una decisión : dar toda una vida ; y decisión vivida mirando siempre hacia adelante porque « quien pone la mano en el arado no puede volver la vista hacia atrás ». El atractivo está por delante, a Jesús se le sigue siempre, y al seguirle la vida se va llenando de El. Y un día, la vida de María Eugenia de Jesús completamente llena de El, Dios la lleva con El para siempre y la vuelve a entregar al mundo, esta vez como testigo para que otros y otras, a su luz, caminemos hacia la plenitud y seamos santos y santas como ella. Entrar tras el 3 de junio 2007 en todos los lugares que fueron modelando el alma de Santa María Eugenia y el de la Asunción, fué de un gozo inexplicable. Pienso que muchos de los que íbamos caminando sentiamos lo mismo.

Hacia las dos de la tarde nos fuimos reuniendo en la Catedral. En poco tiempo se llenó : mil, dos mil, tres mil, cuatro mil... personas dispuestas a cantar nuestra alegría y a celebrar la obra de Dios en una vida como la nuestra. Y de nuevo, algo emocionante : Santa María Eugenia de Jesús « presidía » el altar mayor. El mismo Icono de Roma estaba allí. Aquella que un día salió convertida de esta Catedral hoy volvía, sin duda después de otras muchas entradas durante su vida su vida, volvía pues a ella colmada de la santidad de Dios.

La Eucaristía, bien preparada y en la que participaron los alumnos, profesores, padres de familia, amigos... estuvo presidida por Monseñor Vingt-Trois, pocos días antes de ser nombrado Cardenal en el último Consistorio convocado por Benedicto XVI. Con toda la Iglesia de París, damos gracias a Dios por los pastores que nos da. Monseñor Vingt-Trois hizo su homilía a partir de una llamada a la libertad con la que empezó la celebración, libertad de María Eugenia, libertad que hay que educar, libertad en la que hay luchar para vivir... Conocéis ya el texto de su homilía. Os transcribo un párrafo :
Esta mujer libre conoce las dificultades, los sufrimientos, los obstáculos ; los asume, los vive en la fe, los ofrece por la extensión del Reino ; los transforma en motivos de acción de gracias en la adoración eucarística. Sí, aquéllos que el Señor escoge, a aquéllas que Él quiere escoger, para hacer de ellas sus amigas, les promete y les da la alegría. Les da el gozo de aquel que camina con seguridad porque sabe que está en la mano del Padre. Les da la serenidad de los que saben que viven en la confianza en aquél a quien aman. Les da la fuerza acogiendo sus oraciones. Les da la fecundidad, no multiplicando sus éxitos según el mundo, sino produciendo el fruto del Espíritu que es la paz y la caridad. Los hace vivir en Iglesia, no como en una institución desconocida, sino como en su familia. Les hace vivir en comunidad, no como una asociación de interés general, sino como una fraternidad. Les hace vivir en la adoración, les hace vivir en la Eucaristía, les hace vivir en la Palabra recibida, acogida y puesta en práctica ; les hace vivir en la alegría de ayudar a los jóvenes, chicos y chicas, a encontrar el camino de su madurez humana y cristiana. Sí, es un camino de alegría, de serenidad, de paz, de fecundidad, de gozo al que el Señor llama a aquéllas que Él invita a seguir a María-Eugenia. Tal y como ella supo librarse de los conformismos de la sociedad que la rodeaba, nosotros no seremos libres hoy si no aprendemos a liberarnos de los conformismos que nos rodean. Tal y como el Señor le permitió emprender, innovar, impulsar hacia delante una fundación, hoy nos llama a emprender, innovar e impulsar hacia delante la familia que María-Eugenia ha fundado. Tal y como Él la llamó ayer para conducir a sus hermanas hacia una mayor caridad fraterna en el corazón de sus comunidades, nos invita hoy a ser en este mundo el signo de una familia que vive de la caridad de Dios, poniendo en práctica el perdón. Tal y como le concedió vivir por la fe en aquél que es el único fundamento de todo, nos invita hoy a reconocer que Cristo es el único fundamento de nuestra vida.

Tras la grandiosa celebración, y antes de embarcarnos para hacer el recorrido-paseo-peregrinación por el Sena, pasamos a tomar une sencilla merienda cerca de Notre-Dame. El « crucero » empezó así : Un trayecto en Bateau-Mouche para ir tras sus huellas... ¿Habrá cogido ella, Santa María Eugenia, est mismo camino para ir de un lado a otro en París ? Quizá no, pero sí las primeras alumnas de Auteuil que llegaban desde el centro de la ciudad desembarcando en el paradero de la Isla de los Cisnes. Peregrinación entrañable, muy bonita bajo un cielo despejado... Se fueron evocando todos los lugares “fundadores” en Paris :
PARIS, es para Ana Eugenia el lugar de las grandes preguntas de su juventud y de las respuestas.
París, es para María Eugenia el Paris de los diferentes regímenes políticos.
París, Rive Gauche, el Barrio Latino, lugar de la Fundación y de las diversas casas de la Asunción en sus comienzos.
París, Rive Droite, la instalación en Chaillot.
Para la Asunción, París es el lugar de la apertura al mundo.
París, es finalmente para María Eugenia el lugar de sus últimos años...

Y podríamos decir : París, fué para ella un lugar de santidad como para nosotros lo son nuestros caminos cotidianos.

Y para terminar el día, la bellísima represetación sobre la Vida de María Eugenia. Podéis ver buenísimas fotos en la página web de la Congregación : www.assumpta.org

Termino. Os tuve muy presentes a todas en esta celebración. La celebración de la santidad de María Eugenia sigue dando a nuestro caminar diario una nota de profundidad y hace que broten en nosotros los mejores deseos de santidad.

Un fuerte abrazo,

Cristina María
Malaga - 17/11/2007

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