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Fiesta de la Sagrada Familia - Sr Cristina María

Année liturgique 2018-2019 [C]


En el contexto de la Navidad celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia. Como percibimos, día a día, lo que impulsa todas las relaciones interpersonales en una familia es el amor. Es la fuerza interior que une y mantiene unida a la comunidad familiar. La Liturgia de este domingo nos invita a contemplar las virtudes cotidianas que mantienen la unión en esta comunidad.


El libro del Eclesiástico (3, 3-7. 14-17a), al exponer los deberes de los hijos hacia los padres, nos va señalando el valor de cada uno de estos mandatos y que quienes los vivan acumulan tesoros, se alegran de ser hijos del Padre, como el Padre se alegra de tenernos por hijos suyos. Una relación filial se mantiene a través de unas virtudes : la sencillez y la honradez en las relaciones ; la atención y el cuidado en la debilidad. El salmo responsorial proclama que Dios hace felices a quienes obran el bien y les concede su favor. Así se construyó la familia de Jesús como así está llamada a construirse toda familia humana. Y ahí manda el Señor la Bendición, la vida para siempre (Salmo 127, 5)


La segunda lectura (Col 3, 12-21) es una exhortación a la comunidad, que forma también una familia, a vivir una vida común en el amor. Este amor se traduce en misericordia entrañable, en bondad, en humildad, en dulzura, en comprensión. Y, por encima de todo, en el amor y el perdón que tendrán como fruto y compromiso la paz que se rehace, que se restablece cada día y que se va construyendo celebrando el don con el que Dios la bendice. La Acción de Gracias brota de una comunidad vivida y expresada en esa misericordia cuya fuente es el Dios rico en misericordia.


El Evangelio de esta fiesta (Lc 2, 41-52) nos presenta a Jesús a la edad de doce años. Doce años es la edad en que un varón judío puede comenzar el recorrido personal de su vida. Formado en su casa y en la sinagoga, Jesús habla en medio de los maestros y discute con ellos. Ha ido con sus padres a Jerusalén como era costumbre hacerlo una vez al año. Jesús se queda en Jerusalén, no vuelve con ellos. Lo encuentran al cabo de tres días. Este distanciamiento de Jesús anuncia la marcha definitiva al final de su vida. Se soltará de todos. Su muerte será un tránsito para ir al Padre : Tengo que estar en la casa de mi Padre. Y empieza su misión evangelizadora. Jerusalén será el lugar de la Pascua de Jesús. Sus padres lo encontrarán al cabo de tres días de búsqueda.


Este acontecimiento lo guarda María en su corazón, cuidadosamente y, poco a poco, va releyendo, comprendiendo ese tener que estar en las cosas del Padre de su Hijo. Tras su Pascua se irá pero sus discípulos lo volvieron a ver. O más bien, Jesús encontrará a los suyos, y ellos reconocerán al Resucitado al tercer día.


Lucas presenta el relato de la subida de Jesús a Jerusalén con sus padres como revelación del Hijo que asume la voluntad del Padre. Y pone de relieve el camino progresivo de aquella Sagrada familia que caminó en la fe, como verdaderos creyentes, intentando comprender el plan de Dios.


Pidamos al Señor poder ir reconociendo en nuestras propias vidas el proyecto de Dios sobre nosotros mismos, sobre nuestras familias, sobre nuestro mundo.


Sr Cristina María, r.a.
Madrid



Domingo Infraoctava de Navidad
Fiesta de la Sagrada Familia

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