EPIFANÍA DEL SEÑOR - Sr Beatriz Mengs

Avent-Noël

La fiesta de la Epifanía fue celebrada siempre en la Antigua Iglesia de Alejandría , Siria y Palestina bajo una triple escena : la Adoración de los magos, el Bautismo de Cristo y las Bodas de Caná. En Occidente toda la atención se dirige en este domingo únicamente a la adoración de los magos. Tertuliano fue el primer autor cristiano que llamó a los magos, reyes. Quizá quería hacer referencia al salmo 71, que aparece también en la liturgia de este día : “Los reyes de Tarsis y de las islas… y los reyes de Saba y de Arabia traerán regalos. Todos los reyes se postrarán a sus pies.”

 
En la iconografía cristiana, los magos nunca aparecieron con ropajes reales. Sólo a partir del siglo V, apoyándose en el evangelio de Mateo, se hace referencia a tres dones traídos por los tres magos.
 
El evangelista Mateo, es el único que cuenta este episodio. Desea resaltar uno de los temas fundamentales : Jerusalén, sus jefes, sacerdotes y maestros de la Ley que no reconocen al Mesías. A la Alianza, sólo se abren algunos paganos. El evangelista Lucas hace alusión al niño divino que acogen los pastores, gente sencilla y pobre, pertenecientes al pueblo elegido. Mateo habla del niño Jesús acogido por gente sabia y rica del mundo pagano. Estas dos escenas se complementan.
 
Los magos llegan a Jerusalén, buscando al “Rey de los judíos” Mateo de alguna forma utiliza el mismo título que se le dará a Jesús en el momento de la Pasión. La inquietud de Jerusalén extraña. ¿Por qué no se alegra de su nacimiento ? Es un detalle muy típico de Mateo, que representará a Jerusalén como la ciudad que no ha cumplido su misión.
 
Los magos encuentran al niño, no ya en un establo, sino en la casa. No aparece más José. La atención se dirige a la Madre como único icono.
 
Para los magos, el niño es una prueba de fe : ¿el Hijo de Dios ?, ¿un niño envuelto en pañales al que hay que socorrer y defender de la mano de los poderosos ? Es la profecía del martirio y la pasión de Jesús. María siente ya la espada que le atravesará el corazón.
 
Los magos llegaron y se fueron sin dejar huella, sin tener más influencia en la vida de Jesús. Sin embargo, su presencia es significativa. Aquí Jesús aparece como Señor y Salvador de todos los pueblos.
Los magos no se equivocan al postrarse a sus pies. Se arriesgan a seguir la estrella. Creen y esto basta. La fe les hace ponerse en camino hacia su objetivo : adorar al Señor, que se ha aparecido de esta forma incomprensible, a la humanidad. Los magos de Oriente ofrecen dones nada prácticos para la vida de un pequeño. Sus dones no son más que símbolo de verdadera adoración. el agradecimiento a la presencia del Señor no puede expresarse con ningún objeto de valor material.
 
Que nuestra fe nos movilice en esta Fiesta de la Epifanía, que nos ayude a contemplar las estrellas indicadoras de caminos y que la confianza nos lance en la situación de riesgo y contradicción de la realidad que vive hoy nuestra humanidad.
 
Beatriz Mengs, RA
Europa del Norte

 


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