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Domingo ordinario - Sr. Ascensión González

Année liturgique 2010-2011 [A]

 

DIOS : SU ESTILO, SU PROPUESTA, SUS MODOS,
UNA DECISIÓN PERSONAL
 
El profeta Ezequiel se dirige en este texto a los israelitas exiliados en Babilonia que atribuyen a Dios un proceder injusto, considerando que la desastrosa situación en la que viven es consecuencia fatal de muchos siglos de pecado de sus antepasados. Para el profeta es el pueblo el injusto, por la forma por la que entiende la justicia divina.
 
Por eso afronta la actitud fatalista e injusta del pueblo, proclamando el principio de responsabilidad personal de cada uno delante de Dios (v.26-27) No rehúye el principio de la solidaridad comunitaria, según la cual cada uno es responsable de la vida de los demás (Gen 4,9), sino que lo complementa invitando a los suyos a vivir responsablemente de forma personal. Les invita a tomar decisiones en orden a tener vida, no importa ni el tiempo ni el momento, lo que cuenta es recapacitar, convertirse y practicar el derecho y la justicia (v.27-28) De ahí brota la vida.
 
La actitud de Israel, un pueblo que se refugiaba en las culpas de la comunidad, o de los antepasados, podemos reconocerla con una actualidad grande tanto para ayer como para nuestros días.
Nos hace una llamada urgente a la decisión personal de cada uno. La conducta de cada persona repercute en la colectividad, y la comunidad influye en nuestras opciones. Pero esto no nos exime ni de méritos ni de culpa.
 
Y queda apuntado el mismo tema que se nos repite en el Evangelio de hoy : lo que cuenta no es el tiempo, son las obras.
 
La carta a los filipenses, con este himno de origen probablemente litúrgico se divide en dos estrofas, que presenta el misterio pascual a través de un movimiento ascensional que va desde abajo, desde la humillación más profunda, la muerte de cruz propia de esclavos y de extranjeros(v.6-8), hasta la exaltación más gloriosa (v.9-11).
Es el modo cómo Dios lleva a la vida : abraza lo pequeño y lo que se ha anonadado para reconocerlo y levantarlo en alto, para darle un nombre nuevo. Dios no deja morir nada que se ha entregado con cariño. Todo lo revierte en vida y una vida en abundancia. Lo que sucede es que nos desconcierta ese modo tan extraño de generar vida en abundancia y plena.
Ese su estilo, de abajarse y morir a los propios intereses, de considerar primeros a los otros, de dar prioridad a los intereses de los demás, es algo que nos habla de postergar, de renuncia y eso a unas sociedades como las nuestras, es una materia optativa de difícil elección.
 
 
La parábola de los dos hijos del Evangelio tiene varios nieles de interpretación. En todos ellos nos habla de diferentes tiempos y modos de invertir la vida. Lo que cuenta es la conversión, la decisión llevada a la práctica de trabajar en la viña. Con los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús. Y Dios mismo se encargará de entregarnos el nombre que expresará el motivo de nuestra verdadera alegría.
 
Ascensión González Calle, ra
Provincia de Ecuador-Chile

 


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