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Domingo XXX del Tiempo Ordinario - Sr. Cristina María

Année liturgique 2016-2017 [A]

El amor que unifica la vida


La liturgia de la Palabra de hoy nos invita a entrar en el camino de la unificación de nuestro vivir y de nuestro creer acogiendo en nuestra propia vida el Código de la Alianza –la Alianza Antigua y siempre Nueva, renovada en la Pascua de Jesús– que en Jesús se hace para nosotros, los creyentes, día tras día, camino, alimento, vida y felicidad.
La primera lectura del libro del Éxodo (22, 21-27) forma parte del Código de la Alianza, una serie de preceptos religiosos y de sentencias para vivir una vida en común en lo cotidiano, todo ello expresado por la delicadeza del espíritu que anima a la mayoría de estos preceptos y por el respeto a la persona humana que brota de ellos. Van expresando cuál es el sentido del hombre y del hombre en presencia de Dios. El sentido del desvalido, del extranjero y del forastero, del huérfano y de la viuda ; el sentido de prestar sin intereses, de no reclamar el vestido prestado al que no tiene otro… se encuentra en el Dios compasivo. Si Dios es compasivo con todos, se nos pide ser nosotros lo mismo que El. Lo que Israel pedía al israelita, a “uno de mi pueblo”, Jesús lo pide a todos. El Evangelio apunta hacia el ejercicio del amor fuera de todo particularismo, un ejercicio universal. Si en los momentos más difíciles de nuestra vida Dios ha salido a nuestro encuentro –muchas veces a través de nuestros hermanos- ¿cómo no va a seguir saliendo para enseñarnos el camino del bien ? La Alianza con Dios se vive cuando, en una profunda fidelidad a El y a sus mandatos, dejamos que Dios y su querer sean el centro de nuestra vida y nos transformen.
La comunidad de Tesalónica (2ª lectura) siguiendo el ejemplo de Pablo : acogió la Palabra en medio de “mucha lucha” con la alegría del Espíritu Santo y así fueron modelo para otros creyentes. Vivir el Evangelio, el nuevo código de la Alianza, ha hecho de los cristianos tesalonicenses sabios en la comprensión de sus exigencias y cristianos transformados por esa palabra : “abandonando los ídolos os volvisteis a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta del Hijo”.
Abandonar ídolos, servir al Dios vivo y verdadero y vivir una esperanza activa... Entrar en una nueva vida de Alianza con Dios nos hace hombres y mujeres creyentes a la escucha de Dios, seguidores de su Palabra, discípulos transformados por ella.
Entre los 613 mandatos de la Ley, Jesús tiene que confesar, ante la pregunta de un fariseo cuál es el primero : ¿Cuál es el mandamiento principal de la Ley ? La multitud estaba perdida entre la multiplicidad de los mandatos. Jesús responde aludiendo a lo que cada día, al principio, a mitad y al final del mismo, el creyente israelita profesa y respeta : “Escucha, Israel…el Señor es tu Dios… Amalé con todo el corazón, con toda tu alma… A El solo adorarás…” Estas palabras definían la fe del creyente judío y le ayudaban a vivir centrado en Dios, en Yahvé. Jesús completa su respuesta expresando que una vida centrada en el amor a Dios no puede desligarse del amor al hermano. Y añade sin que nadie se lo preguntase : El segundo es semejante al primero : “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Un amor al prójimo que se equipara al amor que uno tiene a sí mismo : Amar a Dios, amar al hermano y amarse a uno mismo : el amor unifica nuestra vida. Que en la Eucaristía encontremos siempre esta unidad de vida vivida por el mismo Jesús, el Señor para gloria del Padre.
Sr Cristina María, r.a.
Madrid - España

Exodo 22, 21-27
I Tes 1, 5c-10
Mt 22, 34-40


Love unifies life


Today’s liturgy of the Word invites us to enter into a path of unification of our life and of our faith to welcome in our life the code of the Covenant which, day after day, must be for us believers a path, a nourishment, life and happiness, a Covenant that is ancient and ever new, renewed in the Pasch of Jesus.
We must leave behind the idols, serve the Living and True God and live an active hope...Entering into a new way of living the Covenant with God makes us men and women believers who listen to God, are disciples of His Word, disciples transformed by it. Among the 613 commandments of the Law, confronted by the question of the pharisee, Jesus must confess which is the greatest, the main commandment of the Law. The crowds were lost with the multiplicity of commandments.
In His response, Jesus alludes to the fact that at the start, the middle and end of each day, the Israelite believer professed : "Listen, O Israel...the Lord is your God...love Him with all your heart, with all your soul...and...your will adore only God..." These words define the faith of the Jewish believer and help him to live a life centered on God. Jesus completes His reply by expressing that a life centered on the love of God cannot be separated from love of the brother. And He adds without anyone having asked Him : the 2nd commandment is similar to the first.... "You will love your neighbor as yourself." Love of neighbor has the same importance as the love one has for oneself : to love God, to love the brother and to love oneself are one and the same thing because love unifies our life. May we always find in the Eucharist this unity of life lived by Jesus Himself, He, the Lord for the glory of the Father
Sr Cristina Maria


L’Amour unifie la vie


La liturgie de la Parole d’aujourd’hui nous invite à entrer dans un chemin d’unification de notre vie et de notre foi pour accueillir dans notre propre vie, le code de l’Alliance qui doit être pour nous, croyants, jour après jour, chemin, nourriture, vie et bonheur (Alliance Ancienne et toujours Nouvelle, renouvelée dans la Pâques de Jésus).
Il nous faut laisser les idoles, servir le Dieu vivant et vrai et vivre une espérance active... Entrer dans une nouvelle manière de vivre l’alliance avec Dieu, nous rend hommes et femmes croyants à l’écoute de Dieu, disciples de sa parole, mais disciples transformés par elle . Parmi les 613 commandements de la Loi, face à la question d’un pharisien, Jésus doit confesser quel est le plus grand, quel est le principal commandement de la Loi ? La foule était perdue avec la multiplicité des commandements.
Dans sa réponse Jésus fait allusion au fait que chaque jour, au commencement , au milieu et à la fin de la journée, le croyant israélite professe : "Ecoute, Israël... le Seigneur est ton Dieu... Aime le de tout ton cœur, de toute ton âme...et… tu adoreras Dieu seul..." Ces paroles définissent la foi du croyant juif et l’aident à avoir une vie centrée sur Dieu. Jésus complète cette réponse en exprimant qu’une vie centrée sur l’amour de Dieu ne peut être séparée de l’amour du frère. Et il ajoute sans que personne ne le lui demande : le 2° commandement est semblable au premier... "Tu aimeras ton prochain comme toi-même." L’amour du prochain a la même importance que l’amour que l’on a pour soi-même : aimer Dieu, aimer le frère et aimer soi-même est une même chose : car l’amour unifie notre vie. Puissions nous toujours trouver dans l’Eucharistie cette unité de vie vécue par Jésus lui-même, Lui, le Seigneur à la Gloire du Père.
Sr Cristina Maria

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