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Domingo XVII del Tiempo ordinario - Sr Cristina María

Année liturgique 2017-2018 [B]

Cinco panes y dos pescados para una multitud


Este Domingo XVII del tiempo ordinario, la liturgia nos conduce por el Evangelio de San Juan. El capítulo 6, es conocido como el relato eucarístico, ya que todo él está entorno a la imagen de Jesús como el “Pan de vida bajado del Cielo”. Los primeros versículos de este capítulo son conocidos como el relato de la multiplicación de los panes. El contexto geográfico es el Mar de Galilea, sus orillas y las montañas circundantes. Una enorme multitud sigue a Jesús. Su humilde autoridad atraía preferencialmente a los pobres.
La multiplicación de los panes ocurre en la Montaña. Esta tiene una significación especial en al Antiguo Testamento como lugar de encuentro y cercanía con Dios, lugar de Teofanía. Jesús toma la iniciativa de dar de comer a la gente para que no sucumban en el camino ; sabe lo que va a hacer, pero primero pregunta a uno de sus discípulos cómo dar de comer a la multitud que le sigue. Andrés presenta lo poco y diminuto ante la inmensidad : 5 panes y dos pescados. Sabe que eso no es más que una gota en medio del desierto, pero se lo presenta de igual modo a Jesús.


El relato tiene una significación eucarística. Jesús es el centro y el autor del milagro, y la multitud es ahora una “comunidad”, convocada por la sola presencia del Señor. Jesús hace sentar a la comunidad. Toma el pan, lo bendice, lo parte y distribuye. De esta forma se multiplica, se pasa de lo limitado a lo que ya no tiene límites, el Señor responde con abundancia. En esta acción Jesús anticipa el maná vivo que dará a su pueblo, El mismo será el pan que se entregará, y partirá a través de su Pasión y muerte, para que quien coma de él, tenga vida eterna. De ahí que el relato evoque que estaba cerca la fecha de la Fiesta de la Pascua Judía.


El Pan es también símbolo de la Palabra que alimenta y sacia. Jesús alimenta con este pan dando acceso a un sentido más profundo. El crecimiento y la multiplicación del pan de la Palabra aparece como un acontecimiento que se renueva con la predicación, un alimentar espiritualmente a la comunidad. El Pan de la Palabra se multiplica predicando, llevando la Palabra a otros, evangelizando.


Jesús permanece vivo y presente en la Eucaristía, y de la misma manera en la Palabra, porque Él mismo es la Palabra, el Verbo eterno. Ambos panes dan fuerza en el camino, son testimonios de la presencia de Dios en medio de su Pueblo, que lo acompaña en su peregrinar en la tierra, para fortalecerlos en la misión de llegar a la Vida para siempre.


Estas dos interpretaciones y significaciones están presentes en las dos partes fundamentales en la que se divide toda la liturgia Eucarística : la Palabra que sacia y alimenta, y el Pan que, transformado en el cuerpo de Jesús, es la Palabra viva hecha carne para alimentarnos y salvarnos.


Elías y Eliseo (primera lectura) hicieron signos. El signo de Jesús tiene una dimensión universal : Pan para todos los pueblos, pan creador de comunión, comunión a la que llama Pablo en su Carta a los Efesios (2ª lectura). Pablo comienza presentando la unidad como el objeto de nuestra vocación a la vida cristiana : “como pide la vocación a la que habéis sido convocados”. La Eucaristía es el alimento en el que Cristo resucitado da fuerzas para vivir en el amor, en la comunión y en la alegría.


Sr Cristina María, r.a.
Madrid, España

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