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Domingo V del T.O. - Sr Cristina María

Année liturgique 2018-2019 [C]

Tres llamadas, tres respuestas : Isaías, Pedro, y Pablo


La liturgia de la Palabra de este Domingo nos presenta tres llamadas, tres vocaciones : la de Isaías, la de Pedro y la de Pablo. Tres llamadas de Dios : para proclamar su Santidad, llamada recibida por Isaías en un encuentro personal con Yahvé y un “envíame” generoso¨ ; la llamada a Pedro que, tras la palabra de Jesús “echad las redes a la derecha”, Pedro lanza las redes dando así testimonio de su confianza en el Maestro, y la llamada a Pablo en otro encuentro con el Señor “por pura gracia” que le llama a ser apóstol de los gentiles. Tres llamadas, tres respuestas.


La vocación del profeta Isaías forma parte del encuentro personal del profeta con Yahvé durante su servicio en el Templo. Hay una revelación de Dios en la Historia de los hombres, allí donde están, una revelación al hombre mismo y el descubrimiento que el hombre hace de su propia misión para realizarla a lo largo de su vida. Yahvé se revela a Isaías como el Señor, el Santo, el Trascedente, que fascina y atrae a la vez, ausente y presente, por encima de todo y a la vez presente en lo profundo de la vida de los hombres. Dios es Dios y llama al profeta a vivir para El y para que Su Nombre sea anunciado y conocido. El Dios que se revela hace que el hombre se conozca a sí mismo como un ser en relación con El.


Dios viene al encuentro de Pedro cuando realizaba su tarea de pescador. Jesús “anunciaba la Palabra y la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oírle, escucharle” a orillas del Lago de Genesaret. Y Jesús sube a la barca de Pedro. Y ahí, en la barca, se produce el encuentro y la llamada de Jesús a Pedro. Pedro rema mar adentro – imagen de ese volver al corazón para oír la Palabra – y “echa las redes”, imagen también de ese salir para anunciar la Palabra recibida y vivir la misión que se le ha confiado : “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”.


Pablo, en su primera Carta a los Corintios, resume su predicación. Presenta al Dios que se revela como el fundamento de la existencia humana – en El estamos fundados – y al Dios que salva - el que os está salvando - siempre que la fe en El sea una fe viva, recreadora de su comunión con El. En este texto, Pablo anuncia que “su Evangelio”, es el que él mismo ha recibido. Y este Evangelio es el kerygma, el anuncio de la salvación que los primeros apóstoles no cesaron de anunciar. Este Evangelio, esta Buena Noticia, es la del Señor muerto y resucitado que se fue manifestando a sus testigos que, a su vez, fueron testigos fieles del Kerygma, del anuncio que salva. El Señor vive y sigue actuando en la vida de los creyentes. Pablo fue llamado “por gracia” a ser Apóstol en el camino de Damasco por la gracia de Dios soy lo que soy, dirá él mismo, y su gracia no fue estéril en mí, en su vida y en su misión.


Tres llamadas - en circunstancias muy concretas cada una de ellas : en el Templo, en la barca, en el camino. Y tres llamadas para una misión. Nos toca a cada uno de nosotros, volver a nuestra llamada y a la misión confiada, una misión que se hace nueva en cada etapa de nuestra vida. Descubrirla en lo concreto y saber que siempre se realizará el : No temas, Yo estoy contigo.


Sr Cristina María, r.a.
Madrid - España



Domingo V del T.O.
Isaías 6, 1-2. 3-8 ; 1 Cor 15, 1-11 ; Lucas 5, 1-11

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