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Domingo IV de Cuaresma - Sr Cristina María

Année liturgique 2014-2015 [B]

Tanto amó Dios al mundo…

Con el cuarto domingo de Cuaresma llegamos a un momento importante, central, de nuestro camino hacia la Pascua. Con las palabras de Marcos : Se ha cumplido el tiempo, está cerca el Reino de Dios en el primer domingo, y con la transfiguración de Jesús como anticipo de su final y del nuestro en el segundo, pasamos a las palabras de Juan con la afirmación de Jesús sobre el juicio en la conversación con Nicodemo en el Evangelio de hoy. El domingo V nos proclamará la necesidad de la pasión en la imagen del grano de trigo ; y todo ello nos indica que la dinámica de la Pasión va hacia su punto culminante en el domingo de Ramos.

El libro de las Crónicas nos presenta una panorámica, en pocas líneas, de la historia del pueblo de Dios en relación con el templo y la ciudad de Jerusalén. El pueblo va hacia Babilonia. Dios, a través de los profetas, siempre ha advertido al pueblo, lo ha llamado a seguir el camino del bien y de la vida, pero éste ha desoído las advertencias de Dios y llega finalmente la deportación. Pero todavía no se había dicho la última palabra. Y la última palabra de Dios no es nunca de condenación sino de misericordia. Y la misericordia abre de nuevo las puertas al retorno.

Pablo, en el texto que leemos hoy de la carta a los Efesios, desborda de alabanza y gratitud. Dios toma, una vez más, la iniciativa de ejercer toda su misericordia : Dios rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó… nos ha hecho vivir en Cristo. El Padre ha hecho de nosotros, en su Hijo, una nueva creación, somos creaturas suyas. Somos obra suya. Y todas las generaciones, presentes y futuras, podrán conocer la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros.

Los diálogos de Jesús con Nicodemo nos van descubriendo cómo es el corazón de Dios : Tanto amó Dios al mundo… El amor es la clave. En lugar de la serpiente, que representaba a los dioses curanderos y se colocaba como un signo de salud y de vida, se alza un nuevo símbolo de vida : la cruz. La vida y la salvación que de ella proceden no vienen de un rito mágico sino de una fuente de vida que procede del mismo Jesús, de su vida entregada, de su Pascua. Mirándole, clavando nuestros ojos interiores en El, en su Cruz, nos rendimos ante un amor sin medida y aprendemos a amar. Nuestras tinieblas interiores quedan iluminadas con una nueva luz.

A la luz de la Palabra de esta liturgia del IV domingo de cuaresma, avanzamos en el camino cuaresmal tomando la decisión de caminar hacia la luz. Vayamos dejando atrás nuestras tinieblas para llegar a participar, como una gracia inmensa, de la llamada y de la promesa de Cristo : Sed luz, vivid como hijos de la luz. Pascua se perfila, el camino hacia ella se prosigue, la certeza de que Aquel que tanto amó al mundo y lo sigue amando, nos sostiene y nos hace salir fuera de nosotros mismos para anunciar, con nuestras palabras y con nuestra vida, que la última palabra por parte de Dios es siempre la del amor sin medida.

Cristina María, r.a.
Málaga - España

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