Cristo Rey - Sr Ascensión González Calle

(II)

EL SEÑORIO DEL DIOS QUE SE ABAJA

La liturgia nos invita hoy a proclamar en la respuesta al salmo responsorial : “El Señor reina vestido de majestad” ¿Qué confesamos en este salmo ? ¿De qué realeza hablamos ?

El salmo 92 es uno de los “cánticos nuevos” que está dedicado al Señor, al Rey cósmico, y Dios de Israel. Este salmo celebra la restauración del reino después de la cautividad de Babilonia. Después de la larga experiencia de vivir lejos y fuera de su tierra y de su identidad, Israel, regresa a Jerusalén. Ha reconstruido la ciudad y el templo. Y ahora proclama la soberanía de Dios. Canta el dominio cósmico de Dios, dominando las fuerzas hostiles y el establecimiento de un orden justo por medio de sus mandatos.

v.1a : Se inicia con una aclamación : “El Señor reina”. Esta es la certeza del creyente, de quien ha experimentado la fuerza de otros dioses, de otros dominios. De quien se sabe salvado y redimido.

v.1b-2 : Todo lo que es firme está fundado y cimentado en el trono que es el atributo real. Todo está tocado de la profundidad y firmeza de su Señor, todo tiene la huella de su Creador, todo está “prendado de su hermosura” (San Juan de la Cruz).
La característica del trono es la firmeza que traspasa el tiempo y nos conduce a lo que es eterno, a lo que desborda los límites del tiempo y del espacio, a lo propio de Dios,

v.3-4 : Con imágenes de gran relevancia expresan la potencia y la violencia de las fuerzas del mal, simbolizadas por el agua que se opone al orden establecido por Dios. El verbo levantar indica el ímpetu con el que las fuerzas del mal se alzan sobre el Señor, sobre su mundo y sus valores, queriendo acallarlo. Pero el fragor del océano no puede apagar con su estruendo de olas, el suave murmullo del Señor del que nos hablan quienes los perciben presente en el mundo bajo otros signos germinales. No pueden acallar la locuacidad de los pequeños gestos que están henchidos de vida. No pueden borrar las huellas minúsculas de que otros valores se están gestando entre nosotros. Todo esto son señales de que “el Señor es más potente”.
En contraposición a la furia de las aguas que están abajo y que quieren acallar y ahogar su presencia (v.3) en el cielo está Dios. El autor creyente nos lo repite con insistencia tres veces. Esa es su certeza nacida de la experiencia. ¿En qué consiste su poderío ? ¿Qué le caracteriza a este Dios ?

v.5 : Y para el salmista, abajo en la tierra Dios tiene su trono “su casa”. Su Palabra entregada en el Hijo y su santidad se dijeron (Gal 4,2) y se siguen expresando entre nosotros hoy en nuestro mundo y nuestra historia. Sin duda alguna lo que define al Dios de Jesús no es la potencia, no es la fuerza, sino la fidelidad, a una palabra dada, su Alianza con la humanidad sellada en la muerte y resurrección del Hijo.

Al final del año litúrgico nos preguntamos ¿qué significa celebrar la fiesta de Cristo Rey en un mundo secularizado ? ¿Cómo hablar de Dios en estos términos ? Y al pensar en los relatos evangélicos que a lo largo de todo este año hemos contemplado, me vienen múltiples pasajes en los que el Hijo dejaba de manifiesto su señorío. Con admiración por parte de los sencillos y de quienes acogían el mensaje del Reino. También quedaba patente su autoridad cuando hacía frente a las hostilidades verbales, a la violencia de gestos, palabras y actitudes con su mansedumbre, con su palabra y su vida llena de coherencia.
Tenía este Jesús de Nazaret una autoridad que le hacía irresistible ante sus adversarios, ante los discípulos y ante los seguidores. Su señorío le venía de su coherencia de vivir conforme a los valores del Reino que proclamaba.

La fiesta de Cristo Rey me evoca a Jesús de Nazaret que desde su mansedumbre y adoptando la actitud de siervo instaura unos valores que son para siempre, válidos por su humanidad para cualquier tiempo y lugar porque con su modo de ser llenan el corazón humano y establecen nuevas relaciones que nos llevan a un mundo más sencillo, más fraterno, más libre y más conforme al sueño de Dios.

Ascensión González Calle

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