Cristo Rey

Temps ordinaire (3)

- Las lecturas bíblicas de la fiesta del Cristo Rey del universo :

Así como la Epifanía, la Pascua, la Ascensión celebran ya la soberanía de Cristo, la fiesta de Cristo Rey del universo (fiesta reciente) honra el carácter cósmico y escatológico de la realeza de Cristo. Termina el año litúrgico y anuncia el Adviento dentro de la perspectiva de la venida del Señor en gloria. El Evangelio de Mateo anuncia la llegada del Hijo del hombre con gloria para juzgar a los hombres, introducir a las personas justas en el Reino "preparado para ellos desde la creación del mundo" (25, 34). Cumple así lo que anunciaba el profeta Ezequiel en la primera lectura : como un pastor que cuida de su rebaño, Dios vendrá para ocuparse de su pueblo y para restablecer la equidad entre las ovejas. La segunda lectura (primera carta a los Corintios) exalta la victoria de Cristo sobre la muerte ; cuando todo sea consumado, le devolverá su poder real a Dios Padre.

- Explicación

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(c) Jean-François Kieffer

La última función del Hijo del hombre consiste en introducir a las personas justas en el Reino preparado desde la creación del mundo. En el Evangelio de Mateo, la felicidad de los que son admitidos en el Reino es evocada a través de imágenes conocidas a lo largo de la Biblia : la alianza, que es un elemento esencial de la salvación (24, 31) ; la posesión de la tierra (5, 4) ; el consuelo de los afligidos (5, 5) ; la relación filial a Dios (5, 9) ; la participación en el festín escatológico con Abraham, Isaac y Jacob (8, 11) ; el resplandor de las personas justas (13, 43). El Evangelio acabará recordando este poder real universal devuelto a Jesús (28, 18)

- Meditación

La escena del ultimo gran juicio recapitula en cierto modo el evangelio. El final del sermón sobre la montaña (7, 21-23) anunciaba ya el juicio de los discípulos que olvidarían que la fe cristiana consiste en actuar por amor al prójimo ( 7, 12). Ahora, la escena del juicio concluye a modo de testamento final con la enseñanza dada en público a los discípulos. A los discípulos que le pregunta por la llegada del fin, Jesús les indica cómo prepararse. Les invitó a fortalecer su fe y su esperanza, a consolidar su espera y a sentirse responsables de los dones de Dios. Descubre ahora el contenido de la vigilancia exigida. Jesús les recuerda a los discípulos que no existe auténtica relación con El fuera de la vida cotidiana donde se prueba y se edifica toda fe fiel.
Inspirándose en una tradición judía antigua, Mateo atribuye al Hijo del hombre las prerrogativas judiciales que pertenecían a Dios, tal como la escolta de ángeles ( Za 14, 5) y la reunificación de las naciones, un lugar común del Antiguo Testamento que evoca el juicio final de la humanidad. El marco está claro : paganos, judíos y cristianos, todos ellos están convocados a ese tribunal.
El juicio consiste en una selección entre aquellos a los que el Padre ha bendecido y los malditos. El criterio de discernimiento es el amor, ya que la fe que no actúa por amor es vana. Todos ellos todos, benditos o malditos, expresan su asombro : Señor ¿ cuándo te vimos..? Jesús responde identificándose, sin límite ni discriminación, con todos los humillados, amenazados en su humanidad.
En el momento de la retribución final, Cristo, apelando a su solidaridad con los más pequeños, sancionará pues a cada hombre según su comportamiento adoptado hacia el prójimo relegado a la miseria. La norma invocada para separar a los hombres es valorada valora en seis gestos elementales de misericordia : alimentar al hambriento, quitar la sed el sediento, acoger al extranjero, vestir al que está desnudo, visitar al enfermo y al preso. Estos seis gestos tienen dos características comunes. De una parte, van marcados con el signo de la evidencia. Lo que se pide aquí, cada hombre puede descubrirlo por si mismo sin esfuerzo. Por otra parte, estos seis gestos se imponen por su urgencia : las situaciones de desamparo requieren una ayuda inmediata so pena de volverse irremediables.
Al insistir en el asombro de los justiciables descubriendo la solidaridad de Cristo con los desvalidos, el texto deja adivinar aquello de lo que desea convencer al lector. Mediante la atención puesta sobre el desamparo del prójimo se pone de manifiesto la relación entre el creyente y su Señor. Si toda decisión a favor del prójimo en desamparo es una decisión tomada a favor de Cristo, si todo rechazo que se opone al hombre en la desgracia es un rechazo hacia Jesús, esto significa que el comportamiento ético - y solo el - desvela la seriedad de los discípulos en su confesión del Hijo del hombre.
De este modo esta gran escena del último juicio tiene como objeto, en definitiva, indicar cuál es el lugar de la fe. Cristo solo es verdaderamente creído y confesado allí dónde los discípulos se comprometen en la fidelidad del amor. Sólo la obediencia encarnada en la vida diaria, manifestada en la apertura hacia los demás y hacia su desamparo, testimonia una relación auténtica con Cristo.
Estos actos de caridad son considerados, según la revelación bíblica, como una imitación justa de la conducta de Dios : desolidarizarse de los hambrientos, oprimidos, enfermos, extranjeros y cautivos, es negar la causa de Dios. El profeta Ezequiel ya había anunciado que Dios vendría en persona para sustituir a los reyes indignos, para ocuparse del rebaño y para restablecer la equidad entre las ovejas.
Para nosotros constituye una invitación a adoptar el modo de ser y de actuar de Dios, con la confianza que así se nos reconocerá como suyos...

© Sr Sophie Ramond, r.a.

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