domingo de Pascua - Sr Ascencion

Pâques - Easter - Pascua

Reconocer la voz del amado

 

Estamos en la cuarta semana de pascua. A lo largo de este tiempo en las lecturas se nos ha mostrado la fuerza del reconocer, el valor de los sentidos en la experiencia de Dios, la capacidad de presencia que se percibe por los sentidos. Cómo la fe se recibe y se trasmite por los sentidos. La fe es un encuentro divino que pasa por lo afectivo, que se vehicula por la corporalidad.
El resucitado se manifiesta por la capacidad de leer los signos que se perciben con los ojos (Jn 20,6-9. Domingo de Resurrecciçon) ; por la posibilidad que le da a Tomás de palpar, de tocar las heridas de su cuerpo (Jn 20,27-29 Segundo domingo de pascua) ; por la invitación a sentarse a la mesa y compartir la vida y la casa en la fracción del pan (Lc 24, 31 Tercer domingo de pascua) y el Evangelio de hoy por la capacidad de sintonizar con la voz del que me llama por mi nombre (Jn 10, 3-4 Cuarto domingo de pascua).
 
El encuentro con el Resucitado se realiza por mediaciones sencillas y corporales. Nos recuerda y remite constantemente al misterio de la Encarnación. Todo está orientado a tener vida y una vida en abundancia (Jn 10, 10).
 
Me fijo en este día en la idea central de los textos de hoy : El Señor Resucitado es nuestro Buen Pastor y nuestra Puerta de acceso a Dios. Este buena nueva dada en el Evangelio se anticipa con el salmo responsorial y en la carta de Pedro que también presenta a Jesús como el Pastor al cual nos remitimos constantemente en nuestra vida.
 
El evangelio recoge y recapitula toda las lecturas que a lo largo de esta semana hemos recibido. Es un discurso pastoril que nos remite a la experiencia del pueblo de Israel donde tantas veces se nos presenta a Dios como el pastor que se preocupa de sus ovejas y las conduce con una protección indefectible a través del desierto y luego a través de las vicisitudes de su historia hacia un cumplimiento único (Is 49,9 ; Ez 34,31 ; Jer 13,17 ; 23, 1.3). La imagen expresa también la relación personal del israelita con su Dios (Sal 22).
La intervención prometida en el AT desemboca en el anuncio mesiánico de un pastor misterioso que suscitará Dios según su corazón, como a un nuevo David ; gracias a él, Israel se “salvará y vivirá en seguridad” (Jer 23,5s).
 
Distingo en esta primera parte del discurso dos secciones separadas por una indicación del evangelista sobre la falta de inteligencia de los oyentes (10,6)
La primera parte 10,1-5 presenta un cuadro de estilo pastoril en estilo impersonal (el) ; la segunda se aplica a Jesús y desarrolla en estilo personal (yo) dos elementos recogidos en 7-10 y 11-18.
 
Cuadro simbolico Jn 10,1-6
Es una comparación (v.6) centrada en la figura del pastor que “entra por la puerta del aprisco” de las ovejas. Se trata de una clara alusión a Jesús que poco antes se ha presentado en el patio del Templo de Jerusalén (Jn 7,14) como verdadero pastor de Israel.
Se señala la relación personal que este pastor tiene con cada una de las ovejas. Las llama por su nombre (v.3). El nombre equivale al ser (Ap 3,5 ; Jn 15) Cada una es llamada individualmente y esta llamada va a la par con la pertenencia al pastor. El evangelista describe aquí el comportamiento de Jesús con los que han creído en él. A cuantos han reconocido su voz, el las llama como suyas (1,11 ;13,1) porque han escuchado su voz, la reconocen y se han adherido a la Palabra de Jesús y la han hecho suya (Jn 10,29), son suyas, son las que el Padre le ha dado. Ellas, le entregan su ser, y como consecuencia le siguen (v.4). Este verbo expresa la característica fundamental del discípulo de Jesús.
Este las “saca del redil y las conduce fuera y camina delante de ellas” (v.4). Con estas palabras describe una doble situación : lo que Jesús hace y en la que él mismo se encuentra : las autoridades judías rechazan su mensaje. El sigue llamando a Israel para que crea en él. Entró en el templo (Jn 7-8) para suscitar la fe, pero es rechazado. Por eso Jesús, que conduce hacia el Padre, hace salir de ese ambiente que se ha vuelto hostil a las ovejas que han reconocido su voz. Jesús se lleva a los suyos fuera de los límites del judaísmo. No se dice hacia donde conduce a sus ovejas, solamente que va o camina delante de ellas. Este verbo es el mismo verbo que Juan utiliza para indicar el retorno de Jesús al Padre (Jn 14,2.3 ; 12.28) Jesús pastor es el nuevo guía del pueblo de Dios hacia la vida eterna.
El evangelista termina esta comparación remitiendo a la falta de compresión de los oyentes (v.6).
 
Yo soy la puerta de las ovejas” (10,7-10)
Jesús sigue afirmando además “Yo soy la puerta de las ovejas” (10,7-10) La metáfora de la puerta indica que él es la vía de acceso y también el nuevo recinto sagrado, el nuevo templo de Dios (Jn 2,19.21). Se define a sí mismo y define a los adversarios.
Jesús que en el v.9 se dice “la puerta” sin más, la que conduce a la vida. La salvación que obtiene quien pasa por el Hijo se define por imágenes, la puerta y la vida pastoril.
 
Los verbos entrar y salir sin indicación de lugar, nos hablan de la libertad plena del creyente. Los pastos son el símbolo de la fertilidad de la vida que el ser humano alcanza en Cristo, termina con una alusión a la sobreabundancia del salmo 22.
El texto concluye con la solemne afirmación de la obra de Jesús : “Yo he venido para que tengan vida y la tengan sobreabundante”(v.10).
 
A nuestro mundo urbano las imágenes que pertenecen al mundo rural, le son cada vez más desconocidas. Le son familiares otras voces más técnicas, más mediáticas. Hoy sabemos poco de pastores y de ovejas. Sin embargo somos expertos en salteadores y ladrones. Tendríamos que traducir las imágenes para expresar el rico contenido de este Evangelio con palabras que expresen la interrelación, el cuidado, la protección y la personalización que tiene el Hijo con cada uno de nosotros, por quien y con quien accedemos al Padre.
Lo que está en juego en este texto es la capacidad de reconocer la voz que nos habita, que nos llama por el nombre ; tener la empatía y la sintonía con los gustos y la voz del Amado para escuchar su voz, reconocerla, sentirnos llamados y que como a María Magdalena se nos meta en el corazón ; Esa voz que nos llama, se nos hace presente como el Resucitado y nos envía a os hermanos.
 
Ascensión González Calle, ra
Provincia de Ecuador Chile

 


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