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Solemnidad de todos los santos - Sr. Ana Alonso

Année liturgique 2015-2016 [C]


Hoy junto con toda la Iglesia celebramos todos los Santos. En la antífona de entrada de la Eucaristía de este día de Solemnidad se nos invita a alegrarnos todos en el Señor y a celebrar este día de fiesta en honor de todos los Santos. De todos los Amigos de Dios.
El Evangelio propuesto para este día son las bienaventuranzas. Comienza diciendo “en aquel tiempo” y nosotros podemos trasladarlo a nuestro hoy. Y comenzar leyendo y rezando : “Hoy”. Jesús al ver a tanta gente, buscó un lugar donde todo el mundo lo pudiera ver y escuchar. Adoptó la postura de enseñar, se abajo una vez más, y esta vez para comunicar su mensaje. Quizás, como aquella multitud que escuchaba a Jesús, igual que la multitud de creyentes que escuchan en esta solemnidad la Palabra, encontremos nosotros una Palabra de ánimo y de esperanza.


Los pobres en el Espíritu, los que lloran, los que sufren, los que pasan hambre y sed de justicia ; los que son misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por causa de la justicia… todos tenemos la máxima dignidad somos Hijos de Dios y en el futuro aún no se ha manifestado lo que seremos. La Segunda lectura de hoy, de la primera carta del apóstol San Juan, nos recuerda que todo el que tiene esperanza en Él se purifica. Nos recuerda la esperanza que encierra la dicha, la felicidad. La esperanza que encierran las palabras de Jesús es la confianza del “anawin” ; esos hombres pobres para los que su única riqueza era confiar en Dios.


Pidamos al Espíritu que nos haga agradecidos por estas palabras que fueron pronunciadas para la gente, que nacieron del sentir del Hijo al ver las necesidades de sus contemporáneos. Que tanto ayer como hoy están pertrechadas de dicha y felicidad. Las palabras de Jesús no dan por buenas las situaciones de pobreza, de sufrimiento, de carestía… son dichosos los que entregan su fuerza y su celo a la construcción del Reino de Dios. Son mensaje actual para los cristianos que animan a entregarnos a la Palabra de Vida para incidir y llevar la Buena Noticia en nuestra pequeña esfera de actuación.


La esperanza y la promesa llevan dentro de sí el continuar siendo Hijos de Dios, heredar el Reino de Dios y ver a Dios. Es Dios mismo el garante de esa promesa ; la llamada es a la felicidad porque Dios está. Es comprobar en el día de hoy, cómo los santos, los anónimos o los que festejamos en sus memorias, han vivido las bienaventuranzas y han visto a Dios en su camino. La historia de los santos es realidad y posibilidad, no es mitología. Sus vidas nos hablan de que con Dios es posible ser feliz. Sus vidas nos descubren que la vida de los hombres tiene una dimensión escondida que no puede descubrirla el que vive únicamente para sí mismo.


Las Bienaventuranzas son el camino que Jesús nos enseña para heredar la bendición a la que hemos sido llamados. Demos también gracias hoy por poder contar con una nube de testigos, los Santos ; ellos pueden interceder por nosotros. Una vez más contamos con ayudas para vivir nuestra respectiva vocación. “Que por la intercesión de los santos os veáis libres de todo mal, y, alentados por el ejemplo de su vida, perseveréis constantes en el servicio de Dios y de los hermanos”. (Bendición solemne de la Eucaristía del día 1)


Santa María Eugenia de Jesús ruega por nosotros.
San Agustín ruega por nosotros.


Ana Alonso, r.a.
Asunción Cuestablanca- Casita



Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a


Retablo de Todos los Santos", del monasterio benedictino de San Cugat (España), pintado hacia 1375.

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