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Primer Domingo de Adviento - Sr. Cristina Maria

Année liturgique 2013-2014 [A]

Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría
(Papa Francisco)

Adviento 2013, adviento de cada día, llegada y presencia de Aquel que no deja de venir, mejor, de estar con, en y entre nosotros. Dios vino en su Primera venida, volverá en la Segunda y definitiva venida cuando ya Cristo sea Todo en todos. Pero quedan esas venidas intermedias, esas manifestaciones, pequeñas pero reales, que fortalecen nuestra certeza de que el Señor Jesús no se fue pues lo seguimos experimentando junto a nosotros, presente, vivo, actuante. De otra manera, ciertamente, pero El se deja sentir. Y nos llenamos de gozo cada vez que presentimos su presencia. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.

La Iglesia acaba de clausurar el Año de la Fe. En este tiempo nos hemos despertado del sueño, hemos dejado atrás algunas obras de tinieblas y nos hemos revestido de las armas de la luz porque en cualquier momento puede venir el Señor. Hoy se nos llama a vivir el momento presente, el tiempo privilegiado, el kairós de Dios, su tiempo de salvación. Es ahora, en esta etapa intermedia donde necesitamos ser salvados y encaminados sin cesar hacia la LUZ, hacia la luz de la fe, esa luz que nos lleva, ya desde ahora, hacia la comunión con Cristo muerto y resucitado, el Señor de la historia.

Es el momento, como nos indica la primera lectura, de subir al Monte del Señor para que El nos instruya en sus caminos y marchemos por sus sendas. Sus sendas son las de la justicia y de la paz. La Palabra de Dios nos llama hoy pues a caminar hacia la luz para ser agentes de luz, no de tinieblas. La noche está avanzada, Cristo ha sido luz para los hombres, no volvamos hacia atrás. Vistámonos del Señor Jesús.

Mateo, en el texto del Evangelio, un fragmento de su discurso apocalíptico, evoca la convicción de los diferentes grupos judíos de la inminencia del final de los tiempos. A medida que el retraso de la parusía se fue haciendo cada vez más claro, los textos evangélicos se fueron adaptando a las nuevas situaciones históricas. El acento principal de este discurso recae en la exhortación de Jesús a la vigilancia continua y activa como respuesta que se nos ha confiado “como dueños de la casa”.

La liturgia de este primer domingo nos llama a una mirada esperanzada hacia el término final de la plenitud que nos ha sido prometido, pero con todo lo importante ahora es mantenerse atentos y vigilantes en nuestro vivir cotidiano, servidores audaces del Reino. En este vivir habrá que ir asumiendo aquellos compromisos que van a permitir hacer, de estas realidades nuestras, lugares de manifestación del Reino. Este tiempo no es un tiempo cronológico de espera sino un kairos de salvación donde la fuerza de la Buena Noticia va transformando nuestras vidas y dejando a esa fuerza liberadora actuar en nuestra Historia.

“Este tiempo está marcado por el hoy de Dios, es un tiempo abierto a la eternidad, a la vida para siempre… Si Dios está al inicio de mi tiempo, si el Dios-hombre está en la plenitud del tiempo ¿cómo podría no estar al final de mi tiempo ? Nuestros días tienen un término, pero tienen también una finalidad : el encuentro con el Dios que viene, la vida eterna”, escribe Enzo Bianchi. Dios no cesa de venir, es Alfa y Omega, es un Dios Presente.

Cristina María, r.a.
Málaga, España


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