La Sagrada Familia

Noël

- Lc 2, 21-40
Todo el fragmento que nos propone la liturgia de hoy en el Evangelio para celebrar esta fiesta de la Sagrada Familia se concluye en los versículos 39 y 40 “Así se cumplieron todas las cosas según la ley del Señor” (V.39) “El Niño iba creciendo y se fortalecía y se llenaba de sabiduría” (v.40)

LA VISITA DE DIOS A SU PUEBLO

- 2,21-24
Dios entra en brazos de una mujer en su templo, tiene allí una cita con su pueblo, toma posesión de lo que es suyo. Se cumple la profecía de Dan 9,24 Por medio de una mujer Dios, en la relectura de Lucas, baja a la humanidad y se hace presente en la vida y en la cotidianidad de la vida familiar : entra por el cumplimiento de la ley de su pueblo (v.21-24)
El Emmanuel pasa inadvertido, bajo la presencia humilde, silenciosa de una familia, “la belleza del amor humano, de la familia, del matrimonio” diría Benedicto XVI. El es uno de los nuestros, se hace uno de nosotros en familia, como hijo. Dios hace suyo lo vulnerable : el amor humano, lo cotidiano de un hogar.
Se nos presenta una familia que fieles al Señor, dejan que su vida se norme y se dirija por la Palabra (v.23). Tienen conciencia de Jesús como primicia y les mueve el sentimiento de acción de gracias y de fidelidad. Agradecidos por el don ofrecen lo que son y lo que tienen : su primogénito. Y con él la ofrenda de los pobres (v..24) Más adelante Jesús se ofrecerá a sí mismo.

DOS VIDAS LLENAS DE SENTIDO Y DE GOZO : SIMÉÓN Y ANA

- 25.35 Jesús y el viejo Simeón

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En este anciano el AT se alarga para empalmar con el Nuevo. Tanto él como Ana son representantes judíos que esperaban la restauración del reinado de Dios sobre Israel. El nacimiento de Jesús colma estas esperanzas y les abre a otras perspectivas más universales.
Simultáneamente a la escena anterior, donde se nos ha presentado a María y José fieles a la ley de Dios, Lucas nos describe a un anciano cuya vida se encuentra llena de sentido y plena en su realización al final de sus días. Es la vida del creyente que ha vivido en la presencia del Espíritu, que con ese matiz de profeta habla y sale al encuentro del Dios humanado en la pequeñez de lo cotidiano y de lo sencillo, en la fragilidad de un niño, en la grandeza del amor humano, en una familia.
Lo toma en sus brazos y deja que sus labios confiesen lo que le ha sostenido toda su vida : Dios es fiel a su Palabra. Y proclama una certeza que ha anidado en él siempre : “mis ojos han visto al Salvador”. Simeón “esperaba la consolación”. La esperanza ha alimentado su vida, la expectación alimenta su vejez no dejándole morir.
El expresa espontáneamente lo que habita en su corazón y refleja lo que ha sido toda una vida, fruto de vivir en una espera confiada :
. Palabras de bendición para con Dios y para con los padres
. Un gesto de ternura : tomar al Niño en sus brazos
. Una comprensión del misterio pascual en la vida de ese Niño. Profecía formulada con rasgos bélicos : señal o estandarte (Sal 74,4.9) ; tomar partido (12,51), caer y levantarse (Sal 20,9) ; la espada como emblema (Ez 33,2).

- 36-38 Jesús y la profetisa Ana
Al lado de la figura masculina Lucas nos ofrece otra vida llena y plena en su vejez : Ana Su nombre : Hanna : Compasión, nos habla de una vida donde ha experimentado que Dios se ha compadecido. Y ahora proclama a todos los que encuentra lo que ha sido la razón de su vida “hablaba del Niño a todos los que encontraba”(v.38)
Ana está colocada al mismo nivel de Simeón, representado junto con él al Israel que da el paso de la fe ante Jesús.
Más adelante, en el relato del ministerio de Jesús podremos notar cómo al lado de los discípulos están las discípulas y cómo este hecho es ya “buena noticia” porque contesta la entonces tradicional marginación de la mujer en el mundo hebreo.
Ana es una israelita hasta los tuétanos, no hay más que ver su descripción (v.36-37).
Tiene el coraje de reconocer y de confesar públicamente lo que ha sido la esperanza y la razón de su corazón durante toda su vida : ser del Señor.
Y lo que surge espontáneamente de una vida así es : la alabanza y la acción de gracias.

De la anciana se dice expresamente que tiene un ministerio. Ella como servidora de Dios se coloca al servicio de Jesús : desde que lo encuentra, su ministerio profético es el anuncio de Jesús, “daba a conocer la buena noticia a cuantos esperaban la redención.”
Las palabras de Ana nos remiten al mensaje central de este capítulo : en Jesús se han realizado todas las promesas de parte de Dios y se ha satisfecho la espera de parte de los creyentes.

- 39-40 Jesús crece bajo la tutela de su familia
El evangelista hace un resumen de la infancia de Jesús. Nos acompaña con breves alusiones, pero todas ellas muy importantes, el proceso de crecimiento de Jesús, hasta que alcanza la madurez (v.40). Lucas nos dice en breves palabras que Jesús se desarrolla de una forma progresiva y armoniosa. El niño débil se hace fuerte y aprende a conducir su vida con sabiduría (Eclo 51,17). Nos ha presentado las referencias en las que crece : personas y rostros concretos, instituciones y pueblos.
La madurez que viene con el aumento de la edad :“estatura física”“ante los hombres”, es también la madurez espiritual : “ante Dios”.
Todos pueden verificar el progreso de Jesús así como en Eclo 45,1 se decía de Moisés : Hizo salir de él un hombre de bien que hallaba gracia a los ojos de todos, amado por Dios y por los hombres”

Jesús es presentado como hombre perfecto que vivió su desarrollo plenamente y que está en condiciones de conducir a la humanidad a su mismo estado.
Este es un criterio fundamental de la educación en la familia.

- Tal vez nos hace bien preguntarnos a la luz de estos textos :
¿Quiénes han sido los “Simeones y las Anas” de nuestra historia personal, hombres y mujeres de nuestros pueblos, nuestras comunidades que con la solidez de su fe nos han atraído hasta Jesús y nos han sostenido en la esperanza ?
¿De qué nos habla el proceso de maduración humana y espiritual de Jesús ?
¿Qué elementos sacamos para impulsar procesos educativos a todos los niveles en nuestras familias, centros educativos y comunidades ?

Ascensión González Calle, r.a.
Ecuator - Chile

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