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Guatemala : Ascensión González Calle, encuentros en San Luis Petén

CGP 2015

Encuentros en San Luis Petén, lugar de inmersión del CGP

El día del Bautismo de Jesús de 1986 salimos desde Guatemala para la fundación en Petén cuatro hermanas. El Señor nos abrió camino y nos acogió en un pueblo : San Luis, al que hoy he vuelto a encontrar en la inmersión del CGP.

En aquel entonces pusimos la semilla de la Asunción en medio de la cultura Q’eqchi’

No vislumbrábamos los frutos que esa pequeña acción podría irradiar en su medio. He tenido el gozo inmenso de volver. No para encontrar lo que en aquel tiempo se me dio como gran don, sino como para rencontrarme con las raíces de una vivencia misionera que comenzó por allí y que luego se extendió por esta tierra latinoamericana.

¿Qué ha significado regresar a San Luis ? ¿Qué me he encontrado ? Muchas cosas quisiera compartir. Me limito a dos encuentros que me hablan de una acción transformadora por el trabajo de las Hermanas.

  • Recuerdo que me llamaba la atención cada vez que íbamos a las aldeas la alegría de las jóvenes y de las mujeres. Eran muy joviales. Se reían por todo y se tapaban la mitad del rostro para reírse. Había un tono de complicidad y de presencia. Yo no entendía mucho. En las aldeas las mujeres tenían una tarea muy vinculada a las faenas de la casa. La palabra la tenían los varones, ellas estaban presentes pero siempre los protagonistas eran ellos.
    Hoy me encontré en el Centro Educativo Maya Asunción (CEMA) con unas jóvenes, con unas jóvenes risueñas, muy alegres, igual que en aquel entonces, pero había algo que se había transformado : con una mirada amplia, con palabra, con decisión, con una formación integral. Abiertas y deseosas de conocer, con una clara identidad, con una conciencia de que tienen una misión frente a su comunidad y con su pueblo. Me llenó de alegría.
  • El encuentro con la esposa del catequista Manuel de Jesús, asesinado en la capilla de Saclic en el momento de la celebración de la Palabra con la comunidad, por haber defendido los terrenos y el río para los moradores de la aldea. Fue cuestión de minutos lo que pudimos hablar. Pero en poco tiempo se removió en mí la experiencia que ese 20 de Septiembre había vivido como bautismo de sangre en mi vida. Ese catequista, Manuel de Jesús me había iniciado en la vida misionera. Fue el primero que conocí y que nos acogió en su casa.
  • Otro encuentro con dos rostros curtidos, ya gastados por el paso de los años pero sumamente vitales y llenos de alegría, el de Toribio y su esposa Chabela, me dieron una profunda alegría. Le conocí como misionero. Ahora los dos siguen aún en el trabajo pastoral. Han pasado casi treinta años y se mantienen con la misma disposición de su juventud, eso sí, por lo que me contaron, su disposición de servir había pasado todo tipo de prueba. Pero ahí estaban, fieles a la causa de Jesús y al Evangelio.

Todo ello me hablaba de la presencia significativa de las Hermanas en este lugar. Del Reino que germina y crece más allá de nuestro esfuerzo, que se expresa en rostros, nombres y lugares concretos. San Luis volvía a ser un lugar teológico.

Ascensión González Calle
Ecuador-Chili


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