Fiesta de la Ascensión del Señor

Pâques

Celebramos la Fiesta de la Ascensión del Señor. Hagamos memoria en primer lugar de las palabras de San Pablo en la carta a los efesios : que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os de espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Pablo sabe muy bien lo que quiere decir con estas palabras. Para él las palabras y las obras de Jesús no fueron menos incomprensibles que para los demás apóstoles. Los testigos de la Ascensión del Señor al cielo, incluso en este instante vuelven a preguntar al Resucitado : Señor ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel ? Todavía esperaban el triunfo poderoso de Cristo como jefe de su pueblo, que liberaría a los israelitas de la dominación de los romanos. Lo mismo puede ocurrirnos y nos ocurre a nosotros, cuando reflexionando sobre el misterio de la Ascensión nos agarramos a la descripción gráfica del acontecimiento : los apóstoles viendo a Cristo ascender al cielo y desapareciendo en las nubes...

No perdamos tiempo y energías intentando analizar el hecho. Lo que ocurrió se nos dice en una frase : el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Y los apóstoles fortalecidos salieron por todas partes a anunciar la Buena Noticia. La Ascensión al cielo es la ligazón entre la misión de Cristo en el mundo y el nacimiento de la misión de la Iglesia. Da testimonio de que Cristo hombre es Dios. Uno de los temas más importantes del Nuevo Testamento. La Ascensión da testimonio de la marcha gloriosa de la humanidad hacia Cristo. A la vez acentúa la dignidad del hombre, que fue creado a imagen de Dios. Esta es nuestra esperanza, ser acogidos y glorificados con Cristo.

Lucas en los Hechos de los Apóstoles nos recuerda todavía una cosa más : Cuando el Maestro vuelve al Padre, los discípulos se quedan sobrecogidos y atónitos mirando al cielo. Se sienten seguramente perdidos, abandonados y solos en este mundo incierto. Entonces... se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron : - galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo ? El Resucitado vuelve al Padre, pero como Dios que es, está en todas partes y especialmente en su Iglesia, en y entre nosotros. Ahora hay que bajar la mirada y con especial atención mirar a nuestro mundo, que espera que la Buena Noticia de la Salvación le sea anunciada.

El Señor ha desaparecido de nuestro mundo perceptible, pero la historia de la Salvación no termina, comienza una nueva etapa y de ella somos miembros nosotros, los bautizados en Cristo y fortalecidos por el Espíritu Santo. No nos limitemos entonces al recuerdo de una visión perceptible de la vida de Jesús. Dios está entre nosotros y pacientemente espera el momento en que dejemos de mirar atónitos al cielo y le escuchemos. Y Él nos dice : obedeciendo al Padre hasta la muerte y muerte en cruz, Jesús te ha mostrado el amor más grande, te ha regalado la vida y te ha mostrado la gloria. La salvación tiene lugar aquí y ahora. ¿Qué significa para ti la Vida de Cristo y cómo dar respuesta a tanta donación ?

Así pues no nos quedemos parados en esa chispa de nostalgia y sentimiento de orfandad que la tradición ha dado a esta fiesta, y que muy bellamente ha expresado Fray Luis de León :

¿Y dejas pastor santo,
tu grey en este valle hondo, oscuro
con soledad y llanto ;
y tú, rompiendo el puro
aire te vas al inmortal seguro ?

Cristo no nos ha dejado, sino que se hace presente con otras presencias. Cristo no se ha ido a otro lugar, sino que ha entrado en la plenitud del Padre, y más que nunca se ha puesto en relación con cada uno de nosotros. La palabra “cielo” no expresa lugar, sino toda la grandeza de Dios.
Cristo desde ahora está en todas partes, pues subió a los cielos para llenarlo todo con su presencia (Ef 4,10) y como dice el prefacio de la misa de la Ascensión, subió “para comunicarnos su divinidad”

Jesús pacientemente fue cambiando las convicciones, la manera de pensar y el modo de vivir de los discípulos hasta transformarlos en hombres nuevos para continuar su misión en el mundo.
Fortalecidos por la fuerza del Espíritu los apóstoles comprendieron por fin el plan de Salvación, y salieron por todas partes a anunciar el mensaje, el Señor los ayudaba y confirmaba el mensaje acompañándolos con señales milagrosas.
Él continúa vivo en el mundo respondiendo a las esperanzas del hombre, atrevámonos a descubrir esas otras presencias de Cristo y tantas señales milagrosas y salvadoras que Él realiza a través de nosotros.

Beatriz Mengs, ra
Europa del Norte

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