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España - La alegria de elegir

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La alegría de elegir


José Luis Gutiérrez, director del colegio y Camino Lescún, religiosa de la Asunción, nos comparten su experiencia de Dios a través de la acción educativa. Dos voces de una misma alegría, la alegría del Evangelio que se encarna en lo cotidiano de una escuela Asunción en el corazón multicultural de Madrid.


José Luis : Entre las profesiones más fascinantes y motivadoras que se pueden ejercer, sin lugar a dudas, se encuentra la de educador. Más aún si esa vocación se desarrolla en un colegio de la Asunción. Sentirse parte del reto de educar de forma integral a nuestros alumnos para que en el futuro se conviertan en protagonistas de la transformación de la sociedad según los valores del evangelio, es algo sencillamente apasionante.


Camino : Trabajar en un proyecto en el que el ámbito pastoral y el cuidado de la interioridad son claras prioridades permite, como quería Mª Eugenia, dar convicciones profundas que orientan el futuro de nuestros alumnos. Significa trabajar con las capacidades de cada alumno y con los valores humanos que supondrán los pilares en los que se basa su educación.

Vivir con plenitud para comunicarle


José Luis : Mi andadura en la Asunción comenzó hace mucho tiempo cuando contaba solo con 6 años, nunca agradeceré lo suficiente a mí madre su empeño en educarme en el “colegio de las monjas” en Vallecas. Aproximadamente veinticinco años después otro colegio de la Asunción me haría el mejor de los regalos al permitirme desarrollar mi vocación como educador y a la vez darme los medios para crecer en la fe.


Camino : Conocí la Asunción con 8 años, cuando comencé a estudiar en el colegio de Gijón, y ahí fue donde descubrí, de la mano de Mª Eugenia, que había personas dispuestas a dejarlo todo para entregar su vida a Dios y a los demás, para construir un mundo mejor y más amable.
Tras muchas idas y venidas, veinte años más tarde empezaba mi formación para convertirme en religiosa de la Asunción, y en el año 2012, al terminar mis estudios teológicos, la provincial del momento me enviaba en misión a un colegio situado en el corazón de Madrid : el Real Colegio Santa Isabel- La Asunción. Como se adivina en su nombre, el colegio lleva sobre sí una historia unida a la realeza del país, ya que fue la Reina María de las Mercedes, antigua alumna de Auteuil, quien pidió a la misma Mª Eugenia que viniera la Asunción a hacerse cargo del colegio situado en el centro de la capital. Unido siempre a la clase alta de la ciudad, ha sido un colegio que ha aportado muchas vocaciones a nuestra congregación. Sin embargo, desde hace unos años, la realidad del colegio ha cambiado radicalmente, debido a que el barrio de Lavapiés, donde se encuentra el colegio, ha acogido a muchos de los inmigrantes llegados al país. Alumnos de diferentes nacionalidades, religiones, culturas, niveles sociales... conforman los habitantes de esta pequeña realidad.


José Luis : Casi desde el principio más que en un trabajo mi experiencia en el colegio se transformó en un proyecto vital. Este Proyecto, con mayúsculas, me ha hecho crecer no solo como profesional de la educación, sino también, y especialmente, en mi experiencia de fe.


Camino : En dicha realidad aterricé yo con los sueños de una primera misión y el pensamiento de una alta teología. El choque con la realidad fue dura, y muchos días al salir de allí me preguntaba qué podía querer Dios de mí en dicha realidad, donde me sentía sobrepasada por la misión e incapaz de llevar a cabo algo en ella.


José Luis : Como todo camino ha supuesto para mí un descubrimiento. Este me ha permitido y me permite crecer y profundizar en el conocimiento de Dios día a día. Tal y como lo escribe Mª Eugenia, la mirada de la fe, poco a poco, nos eleva a lo invisible por encima de lo visible. Lo que necesitamos es encontrar los medios para crecer en la fe y eso es lo que he recibido como un don con el desarrollo del proyecto que hace ya más de 150 años inició la Congregación de Religiosas de la Asunción en nuestro país.

Juntos dejamos huella


Camino : Han pasado cinco años de ello, y en medio de ellos he vivido la celebración de mis votos perpetuos en la capilla por la que pasan varias veces al año nuestros alumnos, profesores, personal... No hay vez en que no entre en la capilla sin repetirme “para siempre, Señor”. La palabra inscrita en mi anillo expresa mi experiencia a largo de este tiempo : “la Vida se manifestó para que nuestro gozo sea pleno”. Dios mismo se encarna en nuestra realidad concreta, y se hace hermano de cada uno. El me enseñó que mi misión concreta en esa realidad es la de ser hermana de cada persona que cruzo en el día a día en el sentido pleno de la palabra. Hermana de tantos profesores con los que trabajo, una más entre tantos, pero potenciando las relaciones sencillas, poniéndome al servicio de todo el que pueda necesitarlo... Hermana que busca estar a la escucha y acompañando a tantos alumnos que buscan la felicidad y el sentido de su vida, intentando aportarles junto con aquellos con quienes comparto misión modelos alternativos. Hermana que intenta sostener y ayudar a aquellos que desempeñan el servicio de la responsabilidad a diferentes niveles, compartiendo el espíritu que empujó a Mª Eugenia a fundar la Asunción y buscando conjuntamente cómo desarrollar una educación que transforme desde lo profundo nuestra sociedad. En todo esto he descubierto que se manifiesta la Vida, y que ello es fuente de gozo para mí. Me aporta la alegría profunda de sentir que descubro y desarrollo dones insospechados que poner al servicio de un cuerpo más grande que el mío.


José Luis : Esta misión compartida vivida en plenitud y con mucha ilusión es el principal medio para acercarme a Dios. Me considero un auténtico privilegiado por poder trabajar y aprender día a día con las religiosas, autentico testimonio para mí. La identidad, el carisma, y los valores y principios recibidos del proyecto que soñó Mª Eugenia me han impulsado para iniciar esa experiencia de Dios, de libertad, que, bajo mi punto de vista, es uno de los tesoros de la Congregación.


Camino : La palabra JUNTOS resume mi experiencia cotidiana de Dios en mi misión de educación... juntos, con el Señor, que me envía cada día y me espabila el oído para estar atenta a sus llamadas, juntos, con mi comunidad, que me sostiene y me ayuda a llevar a cabo dicha misión, juntos, con tantos hermanos con los que comparto misión y que sostienen mi vocación religiosa. Solo juntos, en complementariedad, podemos dejar una huella en la sociedad para transformarla según los valores del evangelio y contribuir a la extensión del Reino.


José Luis : me doy cuenta de que mi experiencia de la fe desde mi misión en el colegio me ha transformado cambiando inseguridades por certezas y ha dejado entrar poco a poco a Dios en mi corazón y en mi vida.


Camino : Mi experiencia de Dios a través de la misión de educación en el colegio se ha visto trastocada, y he descubierto que donde yo creía ir a evangelizar, los otros me han evangelizado y Dios ha salido a mi encuentro en lo cotidiano y los detalles más pequeños y escondidos.


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