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La educación Asunción : una misión de fe y esperanza

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Una religiosa de la Asunción y una profesora nos comparten su la experiencia espiritual en el Colegio “Asunción – CuestaBlanca”, Madrid


Hace cuatro años que recibí la misión de venir a Cuestablanca para vivir en la comunidad y trabajar en el Colegio. Al compartir mi experiencia, no dudo en utilizar la imagen del camino. Puedo decir que ha sido el decirle sí al Señor y seguirle, como religiosa de la Asunción, lo que ha hecho que la educación llegase a mi vida. Día a día, cada vez que salgo por la puerta de mi comunidad y camino hacia el Colegio, paso por delante de la Capilla. Al volver, el camino es la inversa ; en el mismo camino se juntan, día a día, los tres polos : misión, oración y comunidad.
Doy clases de religión en primero de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria), en primero de Bachillerato y ayudo en el departamento de orientación. Me he dado cuenta de todo el caudal de vida que fluye dentro del Colegio : alegría, pena, dolor, esfuerzos, superaciones, situaciones divertidas y situaciones que requieren disciplina para ser convertidas. Vida que se presta para ser agradecida y presentada delante del Señor, dueño de toda Vida y Señor de la historia.
La esperanza de que la semilla está siendo sembrada y verá la luz en el futuro es el motor que me dinamiza. Tratar de llevar la Palabra encarnada, el Hijo, y toda la Vida que Él da es un reto en las clases. Son muchas las veces que preparando las clases me repito “para que te conozcan a ti Señor”.
El Colegio es un lugar de servicio. De dar y recibir. Lo mejor del camino : todo el trabajo que comparto con mis hermanas y compañeros para seguir haciendo realidad el sueño de María Eugenia : educar para que estos niños transformen con los valores del Evangelio el mundo que les toque vivir.
Pido saber escuchar, abrir el corazón a la Palabra y las palabras para seguir haciendo camino con Él, con ellas- mis hermanas-, y con ellos. La llamada que nos dejó el Consejo General, tras su paso por el Colegio, es evocar lo positivo en cada alumno y hacerlo crecer. Que sepamos ayudar a nuestros alumnos a descubrir el sentido de su vida sabiendo que el sentido germina cada día y en cada momento, que sepamos mostrarles, con nuestra vida entregada, que todos somos un don y que podemos aportar algo al mundo. Contamos con la ayuda del Señor, del Maestro. En su proyecto somos sus colaboradores.
Ana Alonso, ra.
Comunidad Cuestablanca- casita. Madrid



Llegué al Colegio Asunción Cuestablanca de una forma tremendamente accidental y, por circunstancias personales variadas, he tenido mis idas y venidas, pero siempre acabo volviendo porque, en este momento, siento que lo que Dios me pide es estar aquí. Es una de las formas en las que siento que estoy llevando a la práctica mi forma de vivir el Evangelio.
Lo siento en la oración de la mañana cuando intento conectar con el tiempo litúrgico en que nos encontramos, la campaña de pastoral en la que estemos embarcados y el momento concreto del día a día de los chicos, para ponerlo en manos del Padre, para pedir perdón, para dar gracias, para intentar sondear el corazón, para coger fuerzas y seguir avanzando.
Lo siento cuando, más allá de una mala actitud o unos malos resultados académicos, un alumno se acerca para comentarme cómo se siente, qué le preocupa, cuáles son sus temores o dónde tiene puestas sus ilusiones, aunque no pueda hacer mucho más que escuchar o dar algún humilde consejo. Aquí siento que puedo ser lo que soy con bastante plenitud y me gusta pensar que puedo aportar mi pequeño grano de arena para que mis alumnos puedan también llegar a serlo.
No hago grandes cosas, pero creo que tengo clara mi escala de valores y actúo con bastante coherencia al respecto. Creo que la forma de ser y actuar cuando trabajas con adolescentes es muy importante.
A veces tengo mis momentos de duda, de si realmente estoy donde tengo que estar, pero mis encuentros con algunos antiguos alumnos, la gran amistad que me une a algunas de mis compañeras, la sintonía con algunas de las religiosas... me llevan a pensar que, de momento, Dios me quiere en Cuestablanca.
Vista desde la terraza, la cruz del Colegio enraizada en el suelo apunta al cielo, al horizonte. Puede ser una buena metáfora de lo que tratamos de vivir como comunidad educativa Asunción (foto).


“Pongamos nuestro entusiasmo en el servicio a Dios y a los hermanos con fidelidad y generosidad”.


Con esta frase de Santa María Eugenia queremos terminar nuestro compartir sobre lo que es nuestra misión en Cuestablanca.
Laura Velay,
Profesora de matemáticas y tutora en bachillerato
(último curso escolar de la Universidad)




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