Domingo de Ramos

Carême - Cuaresma - Lent

¿Quién eres tú, oh buen Jesús ? Siervo entregado y sin poder.
El mundo entero viene a Ti para aclamarte.

El conjunto de la liturgia del Domingo de Ramos, nos da una visión teológica muy completa del misterio de Cristo, misterio de muerte y de vida, de una vida que nace de la muerte.
Son varias las facetas del misterio de Jesús, Cristo, que aparecen a través de los gestos de la liturgia de este domingo, y a través también de los mismos textos y relatos bíblicos escogidos : Jesús, Mesías ; Jesús, Hijo y Señor ; Jesús, que al dar cumplimiento a su viaje de Galilea y Jerusalén, invita a los creyentes, a cada cristiano, a tomar conciencia de que el el curso de su existencia terrena tendrá que realizar el mismo camino de Jesús, camino de muerte y de vida, camino de glorificación.
Jesús Mesías  : Jesús nunca se atribuyó ninguno de los títulos mesiánicos del judaísmo. La comunidad cristiana desde el principio reconoció a Jesús como Mesías, es decir, como Cristo, el ungido de Dios. En boca de los primeros cristianos testigos ya de la muerte y resurrección de Jesús , este Mesías no es ningún rey, ni un príncipe, sino el Hijo del hombre que sufre, muere y resucita. Jesús asume la condición y la esperanza de un pueblo pobre y humilde, el pueblo de la alianza. Jesús va a Jerusalén como el último y definitvo enviado de Dios a su pueblo. El Dios fiel no deja perecer a su pueblo sino que le otorga la plenitud de la vida. Y entra en la ciudad montado en un asno, el animal símbolo de paciencia, para revelar así, una vez más, al Dios compasivo, al Dios paciente, al Dios fiel, el consolador de los abatidos.

¿Quién eres tú, oh buen Jesús ? Siervo entregado y sin poder.
El mundo entero viene a Ti para aclamarte.

Jesús, Hijo y Señor  : En el contexto de la semana santa, este himno prepaulino que Pablo utiliza en su carta a los filipenses - 2, 5-11 -aparece con una gran claridad. Jesús asume la condición y la esperanza de un pueblo pobre y humilde, se hace solidario con la raza humana y participa en nuestro destino hasta sus últimas consecuencias. Llega hasta la muerte y hasta tal muerte... una muerte de cruz.. Esta actitud solidaria unirá profundamente al Padre y al Hijo. Jesús nuca se separará del Padre, y menos aún en este momento de dolor. En su humanidad vivida hasta el extremo en una confianza absoluta, descubrimos su ser de Hijo de Dios, su divinidad ; ni la muerte logrará romper, ni siquiera debilitar, su unión con el Padre. Fué Hijo hasta el extremo. Y hermano de todos. Jesús es verdaderamente amigo de los hombres, amigo de Pedro, incluso y a pesar de su triple negación.
Cristo Jesús, en su condición divina, no ha querido rivalizar con Dios Padre. Se hizo uno de tantos para revelar al Dios compasivo. La revelación que Jesús nos hace del Padre es la manifestación de esa gran verdad : Dios ama hasta el extremo del amor. El misterio de Dios, quién es Dios, se revela en el Hijo. La pasión va a revelarnos definitivamente la lógica del Dios amor. Nuestro Dios es un Dios que sale de sí mismo para hacer suyo el dolor de los hombres y comprometerse compasivamente con ellos. Dios es un ámbito que nos acoge. Un Dios con entrañas compasivas que asumen el dolor del mundo por las entrañas compasivas del Hijo. Y a un exceso de amor y de humillación del Hijo, el Padre va a responder con un exceso de gloria : le dió el NOMBRE sobre todo Nombre.

¿Quién eres tú, oh buen Jesús ? Mueres en paz y sin temor,
Dios es tu mano y tu cayado, Tú vences a la muerte, resucitado.

Teniendo como transfondo este texto de la carta de Pablo a los filipenses, el relato de la pasión se sitúa en su verdadera perspectiva : La Iglesia sabe que al que se anonadó obedeciendo hasta la muerte de la cruz, Dios lo exaltó soberanamente. Es verdaderamente el Cristo de la Alianza Nueva.
Marcos narra la Pasión de una manera muy concreta, con un realismo trágico. Domina el Cristo que guarda silencio. Si tiene que responder a alguna pregunta, nunca lo hará para defenderse : Como no busca defender sus bienes ni reclamar sus derechos, se hace vulnerable ante amigos y enemigos. Se dirige al Padre confiadamente y todo lo recibe de Él. Jesús muere en la soledad.Y ahí es donde tomamos conciencia de que el camino del Hijo es el camino de todo creyente : el camino del rechazo de todo odio y de toda venganza para que surja el amor, un amor nuevo.

¿Quién eres tú, oh buen Jesús ? Siervo sufriente de Yavé,
semilla que en tierra cayó ; tras el silencio y el dolor vendrá tu Reino.

Entremos en la gran semana, la Semana Santa. Entremos en la contemplación de la lógica del amor sin medida, del amor compasivo. El camino del Hijo es el nuestro hoy. Y hoy tenemos mucho dolor a nuestro lado, muchos hermanos nuestros a través del mundo necesitan que se les mire con amor. Tampoco ellos tienen bienes que defender ni derechos que reclamar. Piden solo poder existir, vivir con la dignidad humana a la que no pueden renunciar. Vivamos una pascua -de la pasión a la resurrección con un corazón solidario. Y entonces sí, experimentaremos la fuerza gozosa de la resurrección. Así la vivió Jesús.
La liturgia nos ofrece un himno que puede ser guía en nuestro caminar de esta semana :
Cruz de Cristo, cuyos brazos todo el mundo han acogido.
Cruz de Crist,o cuya sangre todo el mundo ha redimido.
Cruz de Crist,o luz que brilla en la noche del camino.
Cruz de Cristo, cruz del hombre, su bastón de peregrino.
Cruz de Cristo, árbol de vida, vida nuestra don eximio.
Cruz de Cristo altar divino de Dios Hombre en sacrificio.

Cristina María, r.a.
Málaga

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