Domingo de Adviento - Sr Beatriz Mengs

Avent - Noël

„ La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo.¨

En el domingo de Gaudete nos alegramos porque la luz se hace cada vez más intensa hasta que se manifieste con todo su esplendor en la noche de Navidad. Nuestros corazones están más dispuestos a dejar espacio a Aquel que hará realidad el único sueño : participar de su plenitud, no con un individualismo encorvado por pequeños deseos, sino abiertos a la humanidad y al universo en quien Dios sigue y seguirá naciendo.
 
Juan Bautista, es denominado por el mismo Cristo como ¨una lámpara que arde y alumbra¨ (Jn 5, 35) , bella descripción de lo que es un profeta para su tiempo y su pueblo. Un testigo tocado por Dios, cuya pasión va acorde con la vida y los gestos. Su compromiso nace de la contemplación. Y en ésta crece la humildad que le une al Espíritu y le da el conocimiento de su verdadero tamaño : ¨Yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias¨. (Jn 1, 26)
 
Sin embargo los enviados por los judíos necesitan una aclaración justa del papel de Juan y con tal motivo queda de manifiesto que Jesús Es. Puesto que afirma Juan : ¨- Yo no soy.¨ ¨Yo no soy el Mesías¨
Así toda la Escritura desde el Antiguo Testamento queda atravesada por la unicalidad y trascendencia del que Es Todo en todos, del que se ha hecho carne y continúa abriendo espacios de plenitud en nuestros corazones y en nuestra tierra (Ecle 3,11)
 
En el trasfondo de la Luz aparece la sombra, la sospecha y el miedo de los levitas y sacerdotes ante un Mesías que pondrá en cuestión la institución religiosa. ¿Y si la gente deja de pagar lo establecido al templo y se va detrás de Juan que ofrece un bautismo gratis para los pobres ? ¿Acaso tiene este derecho a imponer su novedad ? – se preguntan. Y la relación entre Jesús y la institución religiosa se hace cada vez más tensa.
 
Esto ocurrió en Betania, al oriente del río Jordán, pero ocurre hoy entre nosotros, cada vez que se oye una voz invitándonos a allanar los caminos, al estilo del Bautista, con criterios evangélicos olvidados, criterios que no son de este mundo, pero que son memoria encarnada, indicadores vueltos al que Es y en Quien todo tiene su principio y fin, como la Fuente de nuestro gozo.
 
Escuchemos una voz en nuestros desiertos, esa voz cuya resonancia romperá las cadenas y anunciará la liberación que traerá Aquel que estará lleno del Espíritu. Tanto será nuestro gozo en este Adviento cuanto sea nuestro agradecimiento. Y éste tendrá la medida de nuestra capacidad de discernir lo bueno. Así pues estad siempre contentos¨y ¨no apaguéis el fuego del Espíritu.(Tes 5, 16-21)

 

Beatriz Mengs, ra
Europa del Norte


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