Domingo de Adviento, Sr Ana Alonso

Année liturgique 2014-2015 [B]

Último domingo de este tiempo de preparación que está suponiendo el adviento. Nos hemos ido encontrando, en este camino de cuatro semanas, con personajes que nos han anunciado con sus voces y sus gestos a la Palabra, al Hijo de Dios que viene. En este domingo aparece María.
Invoquemos al Espíritu Santo al inicio de nuestra oración para poder hacer nuestras las palabras de San Juan de la Cruz : “Buscad leyendo y encontrareis meditando, llamad orando y se os abrirá contemplando”.
 El evangelio de Lucas nos narra el nacimiento de Jesús, pero antes tenemos la gran suerte de encontrarnos con una serie de textos de un gran valor para todos los creyentes. El pasaje de la Anunciación que lo podemos calificar de “antecedente” al nacimiento es el Evangelio de este domingo.
Volviendo al relato, ¿Quién es Dios ? Dios es el que envía al ángel, a su mensajero. Ya empezamos a percibir su iniciativa en el Plan de Salvación. Y ¿a quién le envía el ángel ? A una virgen desposada con un hombre llamado José. Se nos dice también su nombre, María. ¿Quién es María ? Es esa mujer que vive en Nazaret, que es una ciudad de Galilea. Y ¿qué es lo que sucede ? El ángel saluda a María y le comunica que no ha de temer, que ha hallado gracia delante de Dios, que va a concebir a un hijo al que llamará Jesús. Será un Hijo destinado a algo grande. Reinará sobre la casa de Jacob en un Reino sin fin.
Y aquí, en este punto, María hace una pregunta. Pregunta, porque todo ese anuncio que ha recibido con turbación e interrogándose por su significado, no le resulta muy compatible con su realidad. No conoce varón, es virgen. El ángel le soluciona su duda. El Espíritu Santo vendrá sobre ella. El Señor y dador de vida fecunda la entraña de María.
El ángel le cuenta lo que le ha sucedido a su prima Isabel. Ese ejemplo pone realidad a las palabras del ángel de que para Dios no hay nada imposible. Luego María se muestra disponible, con sus manos abiertas, en donación total. Le contestó al ángel que sí está dispuesta a aceptar la Palabra de Dios. Y esa misma Palabra comenzó a tomar cuerpo de hombre en el seno de una mujer, de una madre. Sus planes han cambiando, se acababa de entregar a un proyecto que ya no era solo suyo.
Estamos caminando, como creyentes, al encuentro del Dios con nosotros. Dios ha venido a nuestra historia y no desea salvarnos sin nosotros. Se propone al hombre y este desde toda su libertad lo puede acoger. Tal y como hizo María. La esperanza brota de la tierra pero en primer lugar esta esperanza es don de Dios.
Para terminar podemos darle gracias por su disposición. Su “sí” nos ha traído un gran regalo de amor. Contemplando ese “sí” podemos caer en la cuenta que los compromisos que asumimos tienen grandes consecuencias para nosotros mismos y para los que nos rodean. Y también para Dios, Él invita a su Plan y nosotros decidimos aceptar esa alianza. Ofrezcamos al Señor que se acerca esos compromisos. Podemos contemplar al Dios que viene, al Señor que ya está cerca, porque su voz que ha pronunciando “No temas” es una promesa de esperanza que acompaña a todo hombre y a toda mujer que escuchan. Confiemos con la nube de testigos que aparecen en el capítulo 11 de Hebreos y con María que el Señor ilumine nuestra fe, para que sea “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. El Señor es fiel a sus promesas de amor. Su Hijo se acerca.

Ana Alonso, r.a.
Asunción Cuestablanca

Dans la même rubrique


Ajouter un commentaire



Informations légales

Ce site est édité par "Religieuses de l’Assomption" :

Ecusson
  • Religieuses de l’Assomption - 17, rue de l’Assomption 75016 Paris - France
  • Tél +33 (0) 1 46 47 84 56
  • Fax + 33 (0) 1 46 47 21 13

Derniers articles

S'inscrire à l'info-lettre