Domingo XXIX del Tiempo Ordinario - Sr Cristina Maria

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Lo que el Señor quiere prosperará por su mano

De nuevo nos colocan las lecturas de hoy ante la disyuntiva de elegir lo inelegible desde el punto de vista humano. Desde este punto de vista, ¿quién puede elegir el sacrificio ? ¿el fracaso, la irrisión o el desprecio ? Para ello, para llegar a elegir lo inelegible tendríamos que pedir como el sabio del Libro de la Sabiduría : Señor de misericordia, dame la sabiduría que reina junto a Ti, porque soy hombre débil, efímero, incapaz de entender el derecho” (Sab 9,1)

Para comprender los caminos de Dios necesitamos su sabiduría. La imagen del siervo (Isaías 53, 10-11) nos persigue a muchos apenas fijamos la mirada en el mundo de la sencillez, la pobreza, la solidaridad o los pacíficos ; de la compasión o de los ávidos de justicia. “Por los trabajos de su alma el Justo verá la luz, se saciará de conocimiento. El justo justificará a muchos porque cargó con los pecados de ellos (v.11)

El texto de la carta a los Hebreos que leemos en este domingo deja paso a la segunda parte de esta Carta sobre Jesús Sumo sacerdote misericordioso. La primera parte nos presentaba a Jesús FIEL : gracias a su fidelidad, los cristianos tenemos una roca en la que apoyarnos para ser también nosotros fieles. Este Sumo sacerdote es pura comprensión con nuestras debilidades y rico en misericordia. Es solidario con nosotros, nos comprenderá y se compadecerá de nosotros. Jesús no es un extraño de nuestra raza. Ha entrado en este mundo nuestro donde está presente el pecado aunque en él, en Jesús, no había pecado.

El texto del Evangelio pertenece a la enseñanza de Jesús a sus discípulos en su camino hacia Jerusalén en el que Jesús va a anunciarles por tres veces su pasión, muerte y resurrección. Los versículos del Evangelio de hoy están dentro del tercer anuncio. Jesús acaba de hablarles por tercera vez de ese futuro suyo de dolor y de gloria en Jerusalén. Y por tercera vez el grupo no sabe interpretar el sentido del mensaje de gloria contenido en las palabras de Jesús. Este tercer anuncio es el más detallado de todos. En contraste aparece la escena de los hijos de Zebedeo aspirando a los primeros puestos : Ya antes, tras el segundo anuncio, los discípulos empezaron a discutir sobre quién era el mayor. Y ahora. Tras el deseo de Santiago y Juan, los otros diez se indignaron.

La esperanza de los doce es aún muy terrena. El establecimiento de un Reino terreno estaba todavía presente en las mentes de los judíos de aquel tiempo. La respuesta de Jesús viene a recordarles que aún tienen que comprender que el camino que El, Jesús, va a recorrer es el que ellos deberán seguir también. Los dos hermanos creen que podrán beber el cáliz como el Maestro. Aún no han comprendido que es necesario, para seguirle plenamente, dejarse conducir por Dios. El deseo de dominio y de poder es un estorbo para poder seguir a Jesús. Marcos quiere decir a su comunidad que Dios dispone del hombre que se forja grandes planes y el discípulo tiene que someterse al plan de Dios. El honor y el dominio en el reino de Dios está, como el futuro de todo, exclusivamente en las manos de Dios.

En cada uno de nosotros hay sentimientos que no siempre se ajustan con el proyecto de Dios. Tampoco nosotros comprendemos muchas veces el destino de Jesús que es, a la vez, nuestro destino. Seguir a Jesús, vivir como El hasta el final es lo que se nos está proponiendo una vez más. La pedagogía de Dios va en la línea de irnos ayudando a renunciar a los deseos inmediatos, a purificarlos y a conducirnos hacia esa libertad interior que nos hará entrar gozosamente por gracia, en el deseo de Dios, de ese Dios que no es más que misericordia y perdón. El Dios que el Sacerdote por excelencia, Jesús, no ha dejado de mostrarnos.

Sr Cristina María, r.a.
España - Malaga


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