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Domingo XIV del T.O. - Sr Cristina Maria

Année liturgique 2016-2017 [A]

Alégrate, hija de Sión : canta hija de Jerusalén ; mira a tu Rey que viene a ti… (Zacarías, 9, 4)


La liturgia de este domingo es una gozosa invitación a la alabanza, a la confianza, a la acción de gracias : este el primer anuncio que escucharemos en la liturgia de la Palabra. Es una exultación mesiánica por la venida del Rey anunciado, pero este Rey será humilde y manso. No tiene descripciones gloriosas. El pueblo de Israel ha sufrido el exilio y en el exilio, ha experimentado la presencia fiel y salvadora de Yahvé, su Dios ; ha profundizado quién es este Dios que tanto le quiere y empieza a hablar de él con palabras que intentan definir quién es realmente el Dios de Israel : es un Dios justo, y porque ejerce la justicia, es victorioso. Viene con signos modestos y con una misión de salvación para todos los pueblos : Dominará de mar a mar, desde el Eufrates hasta los confines de la tierra (Zacarías 9,10), y con él llegará la paz. De ahí la respuesta a esta palabra : Te ensalzaré, Señor, porque nos has librado… También a nosotros se nos invita hoy a la alabanza por todo lo que el Señor, clemente, misericordioso, bueno y cariñoso con todas sus criaturas realiza en nuestro favor (Salmo responsorial, 144)


Pablo en la segunda lectura, nos sigue anunciando todo lo que el Justo, Jesús, ha hecho por los suyos, por todos nosotros : nos ha arrancado de una forma de vivir, según la carne, para mostrarnos otra manera de vivir : según el Espíritu. El Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos dará vida también a nuestros cuerpos mortales. Y ya ahora vivifica nuestro ser interior para que vivamos según Dios, si nosotros aceptamos esta otra forma de vida. De nuevo podríamos dejar venir a nuestros labios la palabra del salmo 144 : Te ensalzaré, Dios mío, porque eres fiel a tus palabras, bondadoso en todas tus acciones. Sostienes a los que van a caer y enderezas a los que ya se doblan.


El Evangelio nos sigue revelando a Dios a través de un texto de alabanza cuyas palabras vienen del mismo Jesús : Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre… Jesús emplea en este texto cinco veces la palabra Padre en relación consigo mismo. Jesús se reconoce como HIJO. Manifiesta su alegría y alaba a Dios por la experiencia de la gente sencilla. La fe es un don de Dios, y para alcanzarlo hay que vaciarse y hacerse sencillo.
 
El Dios que Jesús anuncia es el Dios de la gente sencilla (no el que anunciaban las escuelas rabínicas) a la que El mismo comunica su sabiduría. Los saberes de este mundo no coinciden a veces con el conocimiento de Dios. A los cansados y agobiados por el peso de la vida y el legalismo fariseo, les alivia Jesús, manso y humilde de corazón. Cargar con su yugo es seguirle y aprender de El. Acoger a Dios en nuestra vida como un Dios personal y cercano, ilumina nuestro interior y pacifica el corazón. Una vez más acojamos esta invitación que el Padre nos hace : Venid todos a mí y encontraréis descanso.


Por todo lo que el Señor hace :
Día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.


Sr Cristina Maria, r.a.
Madrid

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