Vous êtes ici:

Domingo XIII del tiempo ordinario - Sr Ana Alonso

Année liturgique 2015-2016 [C]


El fragmento del Evangelio que corresponde a este domingo nos presenta a Jesús y sus respuestas ante cuatro escenas breves. Pidamos el don del Espíritu para que nos ayude a entender con los oídos y el corazón las Palabras de Jesús.
Jesús como Hijo fiel a la voluntad del Padre se encuentra subiendo a Jerusalén. Y al atravesar Samaría no fueron bien recibidos. El conflicto viene de lejos, tenemos que remontarnos al siglo X a.C., cuando el norte se separó del sur después de la muerte de Salomón. Los samaritanos actuaban del modo siguiente : a los galileos que atravesaban su territorio camino de Jerusalén no les vendían nada. En el viaje de vuelta a Galilea ya no había problema en venderles lo que necesitaran, pagándolo adecuadamente (esto último lo encontramos en el evangelio de Juan, cuando los discípulos van a comprar pan al pueblo mientras Jesús habla con la samaritana).  
  Al ver el rechazo los hermanos Santiago y Juan, ambos discípulos de Jesús y apodados por él mismo los hijos del trueno, dispusieron que ese desprecio era una ofensa. La solución era la violencia que llegaría en forma de fuego y destrucción de los samaritanos. Jesús no entiende tamaña solución, que parece acorde con su apodo, y los regaña. Ya los había instruido anteriormente (Lc 6,29) “Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra ; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica”. Vemos la coherencia en la enseñanza del Maestro.
  Continúan por el camino. En Lucas es muy importante presentar a Jesús y a los suyos en movimiento, como caminantes. Muchos de los diálogos y sucesos pasan por el Camino. La iniciativa parte de un hombre que quiere seguir a Jesús. Jesús, Palabra del Padre, no miente le dice que el seguimiento no será fácil. No se tiene nada. En la siguiente escena es Jesús quien ofrece el camino de seguimiento a otro hombre. Pero este tenía que enterrar a su padre. Es bueno que entendamos la costumbre judía que está detrás de las palabras del hombre porque sino la respuesta de Jesús nos puede parecer inhumana : “deja que los muertos entierren a sus muertos”. La costumbre judía era enterrar al difunto inmediatamente después de muerto (Hechos de los Apóstoles 5,6.7 ; 8,2). No se trata de que el protagonista de la escena esté velando a su padre y Jesús le ordene abandonar al difunto para seguirlo. Lo que pide es que le permita seguir viviendo con su padre hasta que muera luego lo seguirá. En la última escena otro hombre también se ofrece para seguir a Jesús. Pero tiene otra empresa entre sus manos ; despedirse de su familia. Despedirse de su familia no debemos entenderlo como “decirles adiós”. En el mundo judío despedirse significaba dedicar días o semanas a celebrar la separación. Jesús invita a ampliar los círculos familiares. “Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la cumplen”.
En todos estos relatos de vocación vemos que Jesús habla con franqueza de cómo es el seguimiento, se resalta la radicalidad del mensaje, y por lo tanto del seguimiento. Esa exigencia es una oferta, no una imposición. Somos libres de decirle sí al Señor. Las renuncias se deben entender en positivo porque han sido fruto de nuestra elección hecha en libertad y desde la promesa de vida abundante.
 El seguimiento de todo cristiano y de los consagrados pide que Jesús esté en el centro de nuestra existencia. Podemos pedir con el profeta Isaías que en nuestras cuitas cotidianas el Señor nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Esas cuitas pueden ser la familia, la misión, la amistad, los asuntos del mundo los debemos ver desde el seguimiento de Jesús, de ir con Él y como Él. 
Hoy con este relato de Lucas podemos dar gracias cada uno de nosotros por nuestra vocación, pedir por nuevas vocaciones y confiar en Jesús y en su Palabra. Pidamos que su Espíritu nos ayude a vivir para los demás y no para nuestro yo. Es Él que nos ha dicho “el que quiera salvar su vida, la perderá ; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. Y su Palabra es camino, verdad y vida. No se desdice a sí mismo.


Ana Alonso, r.a.
Asunción Cuestablanca

Dans la même rubrique


Ajouter un commentaire



Informations légales

Ce site est édité par "Religieuses de l’Assomption" :

Ecusson
  • Religieuses de l’Assomption - 17, rue de l’Assomption 75016 Paris - France
  • Tél +33 (0) 1 46 47 84 56
  • Fax + 33 (0) 1 46 47 21 13

S'inscrire à l'info-lettre