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Domingo XII del tiempo ordinario - Sr Ana Alonso

Année liturgique 2016-2017 [A]


Pidamos al Señor que su Espíritu nos ilumine para entender, para poder encarnar la Palara del Verbo en nuestro día a día. Son Palabras dirigidas a cada uno de nosotros, sabemos, y hoy lo volvemos a escuchar que el Señor está de nuestra parte. Nos conoce, conoce ¡hasta el número de cabellos de nuestra cabeza ! Una vez más, en la oración y en acción de gracias podemos exclamar : ¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres !


Esta parte del Evangelio de Mateo es la tercera parte del Discurso Misionero de Mateo 10,5-42. Mateo reúne una colección de enseñanzas relacionadas con la misión en momentos de dificultad y riesgo.


La clave de este Evangelio es el mandato del Señor a no temer, a no tener miedo. Se repite tres veces y sirve de enlace entre las distintas partes del texto evangélico. Igual de importante es el diálogo que Jesús entabla con sus discípulos. Ante las tres situaciones de adversidad el Maestro encomienda tres encargos. Nos pide sacar a la luz lo que hemos oído. Nos pide que estemos alerta de los que pueden destruir nuestra unidad de cuerpo y alma ; es decir nuestro ser hombres. Nos dice que somos valiosos. Desde el pasaje de la creación del Génesis somos queridos para Dios. Somos creados a su imagen y semejanza. Somos más valiosos que los pajarillos que también son creaturas suyas. Dios a través de su Hijo Jesús derrocha su amor por el hombre. Es un amor desmesurado que adquiere también el rasgo de defensor. Jesús también aparece como nuestro abogado ante el Padre. En Ap 3,5 nos dice que el que perseveré será revestido con las vestiduras blancas y no será borrado del libro de la vida. Jesús es nuestro defensor. Lo único que pide es que vivamos en verdad y no neguemos nuestra condición de seguidores. Jesús y su Palabra nos exigen, en libertad, pertenencia y lealtad a la alianza que nos ha propuesto para cada uno de nototros. Que nuestro sí sea un sí (Mt 5,37).


Si volvemos a la exhortación de Jesús de no tener miedo debemos saber que es una de las peticiones que Jesús hace con más insistencia a sus seguidores. Sabemos que el Señor nos cuida y nos protege, entonces, como seguidores suyos estamos llamados a ser sus colaboradores en la extensión de su Reino. A dar gratis tanto recibido (Mt 10,8).


Su Palabra es una invitación a perder el miedo. El miedo siempre nace de la amenaza del mal. Dudas, incertidumbres y desasosiegos los podemos depositar en las manos del Señor y pedirle que su amor y su gracia nos basten y los transformen. Pidamos al Señor la fuerza para presentarnos en su Presencia tal y como somos, en verdad, y con el corazón sabiamente ignorante puesto en Él.


Ana Alonso, r.a.
Asunción Cuestablanca- Casita



Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,26-33


 

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