Vous êtes ici:

Domingo V del tiempo de Pascua - Sr Camino Lescún

Année liturgique 2015-2016 [C]

Dejarnos encender pour el Espíritu


Durante toda la semana llevamos escuchando textos del Evangelio donde se resalta una y otra vez la comunión entre el Padre y el Hijo, la común unión en la que viven, son, existen… No se pueden entender el uno sin el otro, “quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”, “el Padre actúa en mí”. Eso nos da la clave para interpretar este texto en el tiempo de Pascua.


El comienzo de este mismo texto lo hemos escuchado el Martes Santo, en un contexto totalmente diferente. En ese momento se anunciaba que llegaba la hora de la glorificación. Ahora, ya ha llegado.


El Hijo ha entregado su vida y el Padre ha respondido resucitándolo de entre los muertos. La gloria del Hijo es la gloria del Padre. Sin embargo, ahora, una vez que el Hijo ha resucitado, y que ha entregado su espíritu, se añaden en la lectura los siguientes versículos. En ellos se recoge el mandamiento nuevo : “amaos unos a otros como yo os he amado”. Un mandamiento nuevo que nos resuena a Jeremías, hablando de la nueva alianza. Jeremías hablaba de una nueva ley escrita en los corazones, de modo que no tendrán que decírsela unos a otros. La nueva ley se ha convertido en mandamiento nuevo. Al igual que la nueva alianza cuya ley está grabada en el interior del hombre, ahora el mandamiento nuevo conlleva un amor que está dentro del mismo hombre. ¿Por qué en este momento ? Porque no se nos pide amar con nuestro propio amor, sino dejar que el amor de Dios impregne nuestro ser y sea Él quien ame a través de nosotros. Así, San Agustín dirá que “el Espíritu Santo, Dios de Dios, una vez que ha sido dado al hombre, lo enciende de amor a Dios y al prójimo, siendo él mismo amor”. La posibilidad de amarnos entre nosotros como el mismo Jesús nos ha amado sólo es real después de que Él nos entregue su espíritu en la cruz, momento de su glorificación y de la glorificación del Padre. En ese Espíritu, Padre e Hijo se entregan al hombre, y le hacen capaz de amar como el mismo Dios.


Pidamos al Señor que nos ayude a bajar a lo más profundo de nosotros mismos, para dejarnos encender por ese Espíritu que Él mismo ha puesto en nuestro corazón, y seamos así en el mundo testigos del amor que Dios tiene por todos.


Sr Camino Lescún
España

Dans la même rubrique


Ajouter un commentaire



Informations légales

Ce site est édité par "Religieuses de l’Assomption" :

Ecusson
  • Religieuses de l’Assomption - 17, rue de l’Assomption 75016 Paris - France
  • Tél +33 (0) 1 46 47 84 56
  • Fax + 33 (0) 1 46 47 21 13

S'inscrire à l'info-lettre