Vous êtes ici:

Domingo Ordinario - Sr. Cristina Maria

Année liturgique 2010-2011 [A]
¡Estad en vela ! ¡Velad !
Si Dios nos dejó encargados de sus bienes, si dejó un mundo en nuestras manos para que vayamos haciendo realidad su proyecto de fraternidad, contando con ese ya pero todavía no, cada uno de nosotros somos empleados del Señor, tenemos una tarea encomendada.
La primera lectura nos habla de una mujer hacendosa, siempre despierta, administradora de su casa. Pero sobre todo una mujer sabia, con esa sabiduría escondida en el corazón con la que va realizando su tarea. Poco a poco, paso a paso, hasta el final.
En la segunda lectura, Pablo nos habla de la vuelta del Señor. Insiste en la necesidad de una postura sobria y práctica de vigilancia. Es una actitud propia de la comunidad primitiva de no hacer concesiones a lo secundario, sino de atenerse a lo esencial. Y vivir así, de modo consecuente con la esperanza que les hasta, hasta el momento del encuentro total con el Señor.
El Evangelio de San Mateo que nos ha acompañado durante el año litúrgico de la Iglesia, acababa el domingo pasado con la exhortación : “estad en vela… no sabéis ni el día ni la hora.” La comunidad de Mateo esperaba la llegada definitiva del Mesías de un momento a otro. Esta mirada hacia lo alto les estaba haciendo olvidar que tenían que mirar a los otros y a la propia historia como lugar de compromiso. Mateo les recuerda que es muy importante la actitud que mantienen mientras esperan la venida del Señor. Mientras llega el momento es necesario vigilar y comprometerse, porque el futuro se construye desde el presente. La parábola de los talentos es también una llamada a estar en vela.
Es el mismo mensaje que nos da Pablo “en lo referente al tiempo y las circunstancias… el día del Señor llegará como un ladrón en la no. No durmáis como los demás, estad en vela y vivid sobriamente. El Dios en quien creemos, el que nos espera al final del camino de la vida, es un Dios que nos va a pedir cuentas de lo que hemos hecho con los talentos -1,2 o 5, pocos o muchos- que hemos recibido. Todos hemos recibido talentos. Todos hemos sido lanzados a la aventura de la vida con unos talentos en nuestras manos, de los que tendremos finalmente que dar cuenta. Todos tenemos talentos. Todos podemos descubrir que en nuestra vida hay una riqueza escondida y oculta, si tenemos los ojos abiertos. No es falta de humildad el ser conscientes de nuestros talentos, porque vivir en la humildad es vivir en la verdad.
Y tampoco sabemos valorar si Dios ha puesto en nuestras manos uno, dos o cinco talentos. Dios puede ver las cosas de manera muy distinta. Dios mide nuestros talentos por criterios distintos a los nuestros. Para Dios, los talentos que los hombres valoramos como uno, pueden valer cinco ; y lo que los hombres valoramos como cinco, pueden valer para Dios únicamente uno. Por eso, al final de la parábola, es lo mismo haber producido dos o cinco. Los dos servidores reciben la misma alabanza ; ambos entran en el gozo de su Señor. Para Dios es lo mismo la mujer hacendosa que trabaja en su casa que la que lucha en otros campos fuera de su hogar ; Dios alaba lo mismo al que lucha en las encrucijadas de la historia de los hombres y al que trabaja sencilla y anónimamente, en la oscuridad y sencillez del día a día, sin dejar huella en la historia de los hombres. Lo que Dios condena es al que entierra sus talentos –sean cinco, dos o uno- en un hoyo.
Jesús no escondió sus talentos sino que luchó valiente y esforzadamente. Jesús vivió por entero de acuerdo con la idea fundamental de su vida : anunciar a los hombres la realidad del reino de Dios.
 
Cristina María, r.a.
Málaga

À voir sur le web

Dans la même rubrique


Ajouter un commentaire



Informations légales

Ce site est édité par "Religieuses de l’Assomption" :

Ecusson
  • Religieuses de l’Assomption - 17, rue de l’Assomption 75016 Paris - France
  • Tél +33 (0) 1 46 47 84 56
  • Fax + 33 (0) 1 46 47 21 13

S'inscrire à l'info-lettre