Algo nuevo está brotando ¿no lo reconocéis ?

(I)
JPEG - 9.8 ko
JFK

Hemos iniciado el tiempo ordinario leyendo el evangelio de Marcos. Hemos escuchado el comienzo de la predicación de Jesús con estas palabras : El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca ; convertíos y creed en la Buena Nueva. La venida de Jesús ha dado una densidad a nuestra historia, a cada momento del tiempo. Todo tiene desde entonces un alcance divino y eterno. Jesús nos invitaba a entrar en este tiempo, el tiempo en el que su presencia lo va llenando todo. La historia no se ha acabado pero ya sabemos que va hacia su realización definitiva. A nosotros nos toca el ir acogiendo este tiempo con la certeza de una presencia que nos acoge a su vez para poder desde ahora saborear la comunión con El y con todos. Jesús llamó a sus primeros discípulos a formar parte de ese reino y a ser también sus artífices.

En el evangelio de este domingo, Jesús ya está en Cafarnaúm ; allí enseña con autoridad y sigue acercando el reino que trae, abriéndonos a la verdad de nuestra vida y a la verdad de Dios. Aborda también la tarea de la curación. Y empieza a curar. Jesús va a manifestarse con palabras y obras ; las obras acreditan la veracidad de sus palabras. Está en la casa. La actuación de Jesús no se limita al ámbito religioso, se extiende también al espacio privado y profano. Abarca al ser humano en todas sus dimensiones. La casa es un lugar idóneo para recibir y vivir el mensaje de Jesús. Es tanta la gente que se reúne en torno a El que no hay sitio ni para moverse ; pues todos tenían acceso a El. Jesús es para todos, sobre todo para aquellos que sienten la necesidad de ser salvados y que creen que de El podrán recibir vida nueva. A todos anunciaba la palabra, una palabra capaz de abrir los corazones al amor del Padre que Jesús solía proclamar. Y estando hablando, le presentan a un hombre paralítico, alguien que no puede llegar a Jesús si no es con la ayuda de alguien - imagen, quizá, de tantas parálisis de nuestra humanidad, parálisis que nos impiden disponer de nosotros mismos. Pero los amigos del paralítico hacen todo lo posible para que se encuentre con Jesús.

Como en tantas otras circunstancias, el evangelio nos dice que Jesús ve lo que está pasando. Pero ve la realidad en su profundidad : viendo su fe. Una fe que les ha llevado a un desplazamiento, a situarse ante Aquel en quien creen y que creen que es capaz de hacer algo por este hombre. Las palabras de Jesús : Hijo, tus pecados te son perdonados, llegan a lo más profundo del hombre. Jesús le está ofreciendo sanar lo que en su corazón puede estar herido y que necesita esa curación. Esto es lo que le importaba a Jesús : llegar al corazón del ser humano, cambiarlo, transformarlo, abrirlo enteramente para poder acoger a Dios. En este momento podemos recordar las palabras del profeta Isaías que se proclaman en la primera lectura : Algo nuevo está brotando ¿no lo reconocéis ? Con Jesús algo nuevo llega a la humanidad. Dios se acerca a la humanidad bienamada con toda su bondad y con una enorme fuerza salvadora.

Esta acción de Jesús despierta una controversia en el pensamiento de los escribas. Y a esta controversia no expresada -lo que demuestra la cerrazón del corazón de aquellos hombres- Jesús dice : ¿Por qué pensáis así en vuestros corazones ? ¿Por qué no sóis capaces de reflexionar, de intentar descubrir lo que está pasando, de ahondar en lo que Dios está queriendo decir ? ¿Por qué no descubrís esa nueva manera que Dios tiene de visitar a la humanidad ? ¿Por qué no os abrís a la novedad de Dios ?

Jesús, el enviado de Dios, viene a salvar lo que hay en el interior del hombre. Es el significado del primer gesto de Jesús. Y hay un segundo gesto que traduce también esa salvación que trae Jesús : Levántate, dice al paralítico, coge tu camilla y vete a tu casa. Jesús viene a poner de pié al hombre para darle la capacidad de movimiento, para hacerle libre, para que pueda actuar de nuevo con libertad. Realmente Jesús viene a restaurar plenamente al ser humano. Perdonado, restaurado en su libertad, ese hombre se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Y la exclamación unánime que brota de los que rodeaban a Jesús : Jamás hemos visto cosa parecida.

Jamás hasta entonces, porque con Jesús llega una novedad nunca vista. El Hombre nuevo, Jesús, hace del paralítico un ser nuevo. Ahora, podía seguir a Jesús libremente.

Dejémonos curar, liberar por Jesús. Dejemos que su fuerza salvadora se siga manifestando en nuestras vidas de creyentes en El, el que tiene poder para hacer de nosotros criaturas nuevas que respondan Amén al amor del Padre manifestado en Cristo Jesús, amor del que nada ni nadie nos pueden separar.

Cristina María, r.a.
Málaga (España)

Dans la même rubrique


Ajouter un commentaire



Informations légales

Ce site est édité par "Religieuses de l’Assomption" :

Ecusson
  • Religieuses de l’Assomption - 17, rue de l’Assomption 75016 Paris - France
  • Tél +33 (0) 1 46 47 84 56
  • Fax + 33 (0) 1 46 47 21 13

S'inscrire à l'info-lettre