2 Domingo de Pascua

Pâques

El encuentro de Jesús resucitado con su comunidad

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El pasaje del evangelio de este domingo, tomado de Juan, igual que el del domingo de pascua nos habla de encuentros de Cristo Resucitado con su comunidad. Nos presenta el modo y los momentos, de hacerse presente entre ellos, de cómo les acompaña en el proceso de fe, de cómo se introduce en sus vidas y les da un seguimiento, de los valores que les otorga y de cómo cuenta con ellos desde lo que son y desde lo que viven.

Lo que llama la atención es el movimiento interno que hay en el texto de Juan 20,19-31.
El estado inicial en que se encuentra la comunidad se describe así : “... Estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar en que se encontraban... ” (20,19b). Jesús los encuentra con las puertas cerradas : todavía están en el sepulcro del miedo y no participan de su vida resucitada.
Esta es la primera vez que se le manifiesta como Señor Resucitado a su comunidad. Se realiza entonces al interior de la comunidad primera el camino de la fe pascual.

- Jesús se manifiesta a su comunidad en cuanto Señor resucitado (20,19-20)
Tres acciones realiza Jesús :
. se pone “ en medio de ellos ” (20,19c) ;
. les da su paz : “ La paz con vosotros ” (20,19d) ;
. les hace ver las marcas de su crucifixión : “Les mostró las manos y el costado” (20,20ª).
Y la reacción no se hace esperar : “ Los discípulos se alegraron de ver al Señor ” (20,20b).
La presencia de Jesús resucitado suscita paz y de su alegría. Estos son los dos grandes dones el Resucitado.
El primer don fundamental del resucitado es la paz. Tres veces, en 20,19.21.26, Jesús insiste en esto.
Jesús se la había prometido en sus palabras de despedida : “ Os dejo la paz, mi paz os doy ; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde ” (14,27).
Ahora, cuando ha alcanzado su meta y ha sido glorificado, en cuanto vencedor del mundo (16,33)
El “don” ¿De dónde proviene ? de las manos clavadas y del costado traspasado.
Jesús le da un fundamento sólido a sus palabras : se legitima ante sus discípulos mostrándoles sus llagas. Con este gesto quiere decir que el Resucitado es el Crucificado y no otro.
Pero la contemplación (ese “ver” los signos) de las llagas del Crucificado lleva a descubrir otro mensaje : ¡El Resucitado ha vencido la muerte !
Las llagas son el signo de su amor inmenso por los suyos : los discípulos, esos amigos por quienes dio la vida, son verdaderamente amados. Jesús fue efectivamente para ellos el “Buen Pastor”.
Estas llagas son la de un Resucitado. Por tanto este amor no faltará nunca, ahí están estas señales de los clavos que lo ataron a la Cruz para recordarlo todos los días. La fuente de vida que brotó de su costado traspasado por la lanza no parará de manar el agua del Espíritu para todo el que se acerque a Él.
La respuesta no puede ser sino la alegría de ver al Señor. Es el gozo pleno de quien se siente amado : en la Pascua los discípulos hacen la experiencia de este amor sin límites del Señor.
El contraste con la situación inicial es notable.
Los discípulos ahora saben que, en un mundo que infunde miedo, ellos cuentan con el vencedor del mundo. En consecuencia, no deben cerrarse ante el mundo y sus desafíos, sino entrar en él llenos de confianza.
Por eso Jesús les abre las puertas, para que sean capaces de ir al encuentro de este mundo, llenos de paz y de alegría, y de esta manera ser portadores de los dones del Crucificado-Resucitado.

- El segundo encuentro de Jesús resucitado con su comunidad y con Tomás en especial (20,24-29)
Confirmando lo realizado una semana antes, Jesús repite la experiencia “dominical” : “ ocho días después ” (20,26ª). El primer día de la semana comienza a institucionalizarse. Como novedad, esta vez Tomas está ahí.
Este nuevo evento responde a la inquietud : ¿Cómo llega a “creer” quien no ha visto personalmente al Crucificado Resucitado ?

- La comunidad y Tomás (20,24-25)
La respuesta aparece enseguida : ante todo mediante el testimonio apostólico, así como lo hacen los 10 discípulos con Tomás ausente : “ Hemos visto al Señor ” (20,24).
Pero Tomás se niega a creer el anuncio pascual de la comunidad, quiere una experiencia directa : “ Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré ” (20,25).

- Tomás y Jesús (20,26-28)
Cuando llega el octavo día, Jesús resucitado se manifiesta de nuevo a su comunidad. Se destacan dos ideas importantes :
. Jesús siempre toma la iniciativa, es Él quien viene al encuentro y, conociendo de antemano lo que Tomas ha dicho, se le anticipa para invitarlo a tomar contacto con las llagas que él quería ver y tocar.
. Jesús no quiere que ninguno quede excluido del gozo pascual y por eso saca a Tomás de su aislamiento.
Todos ven cómo Jesús conduce a Tomás a la fe. De nuevo su gran don es la paz (20,19.21.26), la seguridad y la protección que se fundamenta en la misma persona del Señor Resucitado. También Tomás, el que se niega a creer, recibe la paz.
Mostrando conocimiento de lo que ha dicho Tomás, Jesús le muestra los signos de su muerte y de su amor, éstos que son al mismo tiempo fuente de salvación. Le permite acceder al creer por este medio.
Enseguida, Tomas y a todos los incrédulos, dice : “ No seas incrédulo sino creyente ” (20,27).
Entonces Tomás confiesa su fe como ningún otro : “Señor mío y Dios mío” (20,28). El que estaba más atrás de todos, al final resulta delante de todos. Para él personalmente, Jesús es Señor y Dios

- Jesús y nosotros (20,29)
Pero, sin contestar la altísima confesión de fe de Tomas, como haciéndole un guiño al lector de este relato, Jesús enseguida llama “ Bienaventurados ” a los que no ven y, con todo, creen (20,29). Jesús mira a los que creerán en el futuro.
La experiencia de los que vieron al Señor se convierte en impulso para que otros puedan creer.

-  Conclusión, que es también la conclusión del Evangelio (20,30-31)
Al final -habiendo quedado claro que la fe Pascual se suscita por la mediación de testimonio de aquellos que han hecho la experiencia- el evangelista resume la finalidad de la obra de Jesús y muestra cuál es el camino de acceso a la fe para todos aquellos que no lo vemos como lo vieron Tomás y sus compañeros (20,30-31).

Ascensión González Calle, R.A.
Provincia de Ecuador-Chile

>> Voir aussi en français, le commentaire de l’année 2008

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